Regresa al «viejo y querido pueblo»: Los restos de Alberto Cortez vuelven a su natal Rancul para descansar entre los suyos

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Rancul (2bNorte) – El próximo sábado 24 cerca de las 16 horas llegarán los restos del cantautor pampeano Alberto Cortez a su localidad natal. Fiel a su esencia, a pesar de que los años lo llevaron a otras tierras, será sepultado en su querido Rancul que lo vio nacer y criarse entre tantos personajes que protagonizaron sus bellas letras.

La persona que traerá los restos del Poeta desde España, es un entrañable amigo de Alberto, que residió muchos años en Madrid y hoy vive en Rosario. El cantautor de las cosas simples y cotidianas, falleció en abril del 2019 a los 79 años de edad, dejando un vasto legado musical a su tierra y al mundo entero.

Nacido en La Pampa, su verdadero nombre era José Alberto García Gallo. Cantó con grandes músicos y colegas, entre ellos Facundo Cabral. Con quien fuera su gran amigo hizo durante años el show Lo Cortez no quita lo Cabral y luego Cortezías y Cabralidades, además de varios discos homónimos.

Cortez a los seis años aprendió a tocar el piano, a los 12 compuso su primer tema, «Un cigarrillo, la lluvia y tú», y a los 21 grabó su primer disco en Amberes, Bélgica, Welcome to the Latin Club.

Sus canciones además de inspirarse en las cosas simples de la vida, también en ideaba sus letras dedicándolas a su mujer, Renée Govaert. Se casaron el 2 de junio de 1964, y al otro día se fueron a vivir a Madrid. «Ella está en todas mis canciones, es la musa que me llevó a vivir todo esto», dijo alguna vez Cortez, eterno enamorado de su compañera.

En 1996, durante una temporada de verano en Mar del Plata, sufrió un ACV y debió ser operado por una obstrucción de carótida. Las secuelas lo alejaron de su guitarra, pero no de la música, y ese mismo año volvió a presentarse ante el público, en un escenario de Quito. Así siguió, siempre sobre el escenario a pesar de sus problemas de salud, hasta que el jueves 4 de abril de 2019 se produjo su deceso, pero sus canciones jamás serán olvidadas.

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