General Pico (2b Norte) – La denuncia presentada por un ingeniero piquense ante Fiscalía, por entender que participó de un “concurso armado” por un cargo en la Agencia de Investigación Científica (AIC), fue desestimada por inexistencia de delito. El profesional que se consideró damnificado recurrió ahora a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA) para que revise el procedimiento y establezca si existió un direccionamiento para beneficiar a una persona que ya trabajaba en la dependencia judicial que organizó el concurso.
Cabe recordar que el ingeniero en sistemas piquense, Damián Rattalino, rindió para concursar el cargo de Prosecretario en la Sección Informática Forense de la AIC con sede en General Pico, pero en el transcurso de la presentación y una vez conocido el resultado, el joven profesional entendió que había participado de un concurso que en realidad ya estaba direccionado para confirmar el puesto a alguien que ya se desempeñaba en la Agencia judicial, sin una formación universitaria y menor conocimiento.
Rattalino presentó una denuncia ante la Fiscalía de Pico, pero en Tribunales desestimaron la presentación por entender que en el concurso no se detectó ningún delito penal, no hubo una maniobra fraudulenta que se pueda respaldar con documentación. Por tal motivo, Rattalino insistió ahora ante la Fiscalía de Investigaciones Administrativas, para que dicho organismo revise el procedimiento y determine si realmente existió el direccionamiento.
El pasado 10 de agosto Rattalino se presentó para concursar el cargo junto a otros tres postulantes, concurso que había sido publicado –extrañamente- sin contar como requisito excluyente ser ingeniero en sistemas, como sí lo establecieron otros concursos previos.
El día del examen lo recibieron dos de los tres jurados que supuestamente estaban designados para el acto, y allí advirtió otra situación extraña cuando los jurados se mostraron “nerviosos” ante su presencia y el interrogatorio se centró en cuestiones generales y no en temas que hacen a la formación universitaria para el cargo requerido.
Días después Rattalino recibió la confirmación que el concurso lo había ganado Martín Javier Galant, quien había obtenido 70 sobre 80 puntos. La sorpresa del ingeniero en sistemas piquense fue cuando se enteró que su oponente y ganador del concurso nunca había cursado estudios universitarios ni terciarios y, además, era una persona que ya trabajaba en la AIC.
Para sumar sorpresas, el mismo día de la entrega de puntajes del concurso uno de los jurados renunció al cargo. Mientras que una investigación sobre los otros dos jurados, dos ingenieros en sistemas, llevó a concluir que uno de ellos había sido designado “a dedo” y el otro supuestamente había ganado el concurso pero aún no era ingeniero.
Tal como indicó a 2b, Rattalino insistió ante la Fiscalía de Investigaciones Administrativas para exponer la situación y confirmar algo que en realidad es una queja histórica y recurrente en los pasillos de Tribunales. Lo hizo ante la frustración de sentir de ser parte de un procedimiento armado y no con la intención de conseguir el puesto ya que, como profesional de una carrera con pocos graduados, trabajo no le falta.





