Santa Rosa (2b) – Hugo Pernini, el sacerdote condenado, sumó otra denuncia por violación, esta vez es por un joven que el mismo había presentado como testigo. La nueva denuncia fue realizada ante la fiscalía en horas de la mañana de este miércoles, y se trata de un joven que también señaló al cura como autor de abuso sexual.
El hombre denunció “situaciones de abusos sexuales similares” a las relatadas por otro joven, por los que recientemente Pernini fue condenado. En este caso los hechos, habrían ocurrido en los departamentos contiguos a la Iglesia Luján, en la calle Lope de Vega, de Santa Rosa.
“Además de las denuncias de abusos, denunció ciertas presiones e intimidaciones a lo largo de la investigación, para que declarara a favor de Pernini”, indicaron fuentes judiciales.
El denunciante, que prefiere resguardar su identidad, aseguró que fue víctima de abusos sexuales durante su adolescencia, en circunstancias de haber tomado contacto con Pernini durante el ejercicio de su sacerdocio. Los hechos relatados por el nuevo denunciante no coinciden en el lapso temporal de los episodios por los cuales el cura fue condenado por abuso sexual. El relato del denunciante resultó creíble y real para los investigadores, según trascendió.
De esa manera, ahora la fiscalía citará en los próximos días a Pernini para que declare como imputado y, a partir de ese trámite, podría pedir una audiencia de formalización de la nueva acusación. Los fiscales pedirán medidas de protección de la víctima para resguardar la nueva investigación.
Cabe recordar que el último martes la fiscalía había pedido una condena de 12 años de prisión al cura Hugo Pernini, condenado por abuso sexual. La querella solicitó que la condena sea de 15 años. Y la defensa que le apliquen el mínimo de la pena prevista. Recién el próximo 4 de febrero el juez de audiencia, Gastón Boulenaz, tomará la decisión.
El pasado 7 de diciembre Pernini fue declarado culpable de abuso sexual simple, gravemente ultrajante y doblemente agravado por ser el autor ministro de un culto religioso reconocido, mediando abuso coactivo e intimidatorio en una relación de autoridad y poder, como delito continuado. La víctima es un joven de 17 años al momento de los hechos.





