Santa Rosa (2b) – Casa de Piedra se instauró como una especie de oasis productivo de La Pampa. Allí, la vendimia toma fuerza y crece en grandes cantidades las producciones anuales, a tal punto, que bodegas de gran prestigio vinieron a insertarse como es el caso de Familia Cassone, Catena Zapata, Rutini que tiene miras de instalarse allí, y hasta una poderosa marca mundial de la cuál aún no puede trascender su nombre hasta darse por cerradas las negociaciones. El área bajo riego significó un poderoso cambio en la manera de producir, en la calidad y eficacia no sólo de uvas, sino de la llamativa plantación de pistachos, puntapié inicial para lograr instaurar a La Pampa en un mercado de grandes escalas y con un potencial productivo pocas veces visto.
Dosbases recorrió Villa Casa de Piedra, una delegación dependiente del Ministerio de Producción ubicada al suroeste pampeano, al límite con Rio Negro y a casi 100 km de General Roca, una de las ciudades más potentes de la zona y cuyo valle mantiene una rica producción de frutas y verduras. La localidad fue refundada en 2006 luego de qué, construida la represa, tuvieran que levantar la Villa Vieja a razones de seguridad, por estar aguas abajo de la obra.

Actualmente, Casa de Piedra cuenta con un crecimiento productivo pocas veces oído en La Pampa. En el Polo Productivo -o Chacra Experimental- se encuentra la producción de diferentes plantaciones, donde destaca obviamente los viñedos del Ente Provincial del Rio Colorado (EPRC), con gran inserción en el mercado nacional y que busca darle la impronta «Patagonia» a los vinos producidos allí, que tiene también como plan expandirse hacia el sur, según contaba el ingeniero agrónomo e investigador del Conicet, Rodrigo Alonso.
Viñedos en Casa de Piedra, el futuro vitivinícola, en manos de La Pampa

La Chacra Experimental cuenta con 10 hectáreas bajo diversos cultivos: viñedos, olivos, nogales, pistachos, avellanos y granados. Todos estas plantaciones subsisten en un espacio semiárido, donde las precipitaciones alcanzan los 200 mm anuales. Sin embargo, La Pampa ha desarrollado el novedoso sistema de riego, que cambia totalmente el panorama productivo. «Es el sistema más eficiente del mundo. Debemos adaptarnos con el cambio climático. El agua cada vez es más escasa y no podemos derrochar. Este sistema muestra que es posible mantener una gran producción sin tener que tirar agua como en otras partes del mundo», destacó Roberto Bigorito, vicepresidente del EPCR.
La producción vitivinícola creció agigantadamente. Cuenta Bigorito, que el último año se cosechó 16 mil kg de malbec y 24 mil kg más de cabernet. Y tanto el encargado del espacio productivo como el especialista del Conicet se sorprenden por «el gran rinde productivo y la calidad». «Uno generalmente observa que a más cantidad, disminuye la calidad. En el caso de aquí, no ocurre, la calidad se mantiene», aseguró Alonso.
Por esto, varias bodegas se asentaron como Familia Cassone y Catena Zapata -la primera, compró 50 hectáreas más tras el multimillonario anuncio del gobernador Sergio Ziliotto para instalar una prestigiosa bodega pampeana en la localidad-. Cassone, además de las hectáreas adquiridas recientemente, tiene en producción más de 30 hectáreas de malbec, garracha, cabernet, entre otras. «Esto sirve para estimular al inversor privado», afirmaron a dosbases en la recorrida.

También trascendió, aunque sin precisar nombres, que una prestigiosa marca a nivel mundial podría asentarse en Casa de Piedra para producir sus vinos aquí. La premisa de la producción local es llamarse «Patagonia», esto supone que la producción se haga enteramente en la Provincia y de salir para ser embotellada hacia otro lugar, que se mantenga en el sur argentino.
Desde el Conicet también advirtieron las ventajas de la zona: no sólo el sistema de riego, sino el viento. Dice Alonso que al haber viento todos los días, y con agresividad, las defensas de los frutos incrementa, lo que aumenta la calidad de la vid. «Nuestra principal hipótesis es que el viento le da una calidad positiva», aseguró el ingeniero agrónomo.
Nueva Bodega
Hace días, el gobernador Sergio Ziliotto anunció la construcción de una bodega boutique la cual demandará una inversión superior a 1.100 millones de pesos.
La ubicación será al norte de la Villa Casa de Piedra, sobre la Barda, para una gran vista donde la sala de catación será vidriada y se podrá observar un paisaje en un ángulo de 180º. Tendrá un ingreso a partir de la ruta 34 y contará con un espacio de 2 mil metros cuadrados, a pesar de que en principio se preveía que fuera de mil metros cuadrados. Allí se terminará el ciclo completo de cosechado de la vid y posteriormente se enviará a embotellar.

Según precisaron, en principio se producirán 150 mil litros de vinos anuales, para en un corto plazo pasar a 700 mil litros y finalmente alcanzar la primera marca de 1.100.000 de litros.
Tendrá 19 empleados fijos y mantendrán un ciclo productivo muy grande, que superará el millón de kg de uvas cosechadas.
Pampapis, la plantación de pistacho y un mercado que se abre
Pampapis se transformó en el primer emprendimiento agrícola que se dedica a la producción de pistachos en La Pampa. Su dueño, el abogado Fernando Gutiérrez -hoy abocado más en la producción que en el derecho-, se asesoró con familiares instaurados en la provincia de Castilla de La Mancha, en España, zona que según él «era la oveja negra de España y hoy exporta pistachos a toda Europa».

Gutiérrez cuenta que La Pampa, y sobre todo el oeste pampeano, tiene la potencialidad necesaria para imponerse como potencia en producción de pistacho. Esta planta crece en lugares áridos ya que proviene de zonas de clima seco, como Afganistán.

«El pistacho es el fruto seco más rico y nutritivo del mundo. Las condiciones ambientales de La Pampa son ideales», contó a este medio. El productor ya puso «bases» (dígase las plantas madres que luego serán injertadas para poder ubicar estratégicamente a machos y hembras según conveniencia por factores climáticos) en 4 hectáreas y espera poder expandirse a 16 en los próximos años. También cuenta que la inversión en principio es alta, de unos 10 mil dólares por hectárea, pero que «se recupera en la primera cosecha».
La producción pistachera es «sí o sí, a largo plazo». Desde el nacimiento de la planta, pasando por el injerto, las podas para controlar su tamaño que luego afectará en su rendimiento, pasan 5 o 6 años hasta que comienzan a salir los frutos. A los 8 años, «la producción se estabiliza». Calcula cosechar casi 3 mil kg por hectárea con riego.





