Se tomaron el buque: Buscan conformar una nueva comisión en el Hogar de Ancianos Don Bosco de Pico y evitar el cierre

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General Pico (2b Norte) – La carta de la comisión directiva de la Asociación Civil Hogar de Ancianos Don Bosco a la Municipalidad, donde avisó el “cese definitivo” de los servicios que presta dicha entidad y solicitó un “plan de evacuación” para los abuelos allí alojados, sacudió la calma de fin de semana largo en General Pico. Problemas históricos y silenciados, el abandono y una reunión para buscar la última opción para evitar el cierre: nueva gente para una nueva comisión, que tendrá un arduo trabajo por delante.

La muy complicada situación del Hogar Don Bosco de Pico no es nueva, lleva más de una década, aunque a diferencia del momento en que ya se había anunciado su posible cierre, cuando la misma comisión “le tiró las llaves” de la institución al ex intendente Rainone, ahora esa comisión ya no es tal, sus integrantes decidieron retirarse y dejaron acéfala la conducción y a la institución muy cerca de perder la personería jurídica por no realizar las asambleas que corresponden.

Era cuestión de tiempo, y casi lógico, que personas de más de 75 años que colaboraron allí desde como una valiosa tarea de caridad asociada a la iglesia, y sin haber logrado la necesaria renovación, algún día dijeran basta. Pero, ante la extensa agonía del Hogar, lo llamativo fue que siempre se apelara a la solidaridad de vecinos e instituciones y, al mismo tiempo, se instalara la responsabilidad del Estado ante la debacle, sin hacer mención a la innumerable cantidad de inconvenientes que la propia organización arrastró sin encontrar soluciones.

Y esos problemas fueron enumerados tras hacerse pública la nota enviada al Municipio, no por la comisión sino por la intendenta Fernanda Alonso, quien detalló la asistencia económica y gestiones realizadas ante diversos organismos para destrabar la situación.

Según explicó la jefa comunal, el golpe de gracia para el Hogar fue el retiro de aportes de Pami por los afiliados que allí permanecen, luego de inspecciones donde se confirmó que el edificio no contaba con las reformas necesarias, establecidas por la ley de residencias geriátricas que ya tiene cuatro años de implementación. También se detectaron problemas de higiene en la conservación de alimentos. Desde que se cayeron los aportes de Pami, el Municipio aportó fondos para el pago de sueldos.

Por otra parte, el edificio del Hogar está asentado sobre un terreno de una organización Salesiana, que nunca donó a la Asociación esas tierras, tramite fundamental para acceder a beneficios del Gobierno Nacional. Los salesianos no donaron, ni tampoco pagaron tasas y acumularon una deuda de 2,5 millones de pesos que el Municipio condonó para aliviar la situación del Hogar. Al mismo tiempo, Alonso indicó que se reunió con el obispo y con abogados de la organización salesiana, que adelantaron que podría donar, pero aclararon que “solo una parte” de más de 2 hectáreas y media que tienen un valor de mercado muy apetecible (y por el que no pagaron ni las tasas).

Esta irregularidad dominial, también impide destrabar un crédito otorgado por Nación al Hogar “en australes”, que actualizado al 2017 ascendía a 7 millones de pesos, y por lo cual la intendenta de Pico pidió condonar o regularizar ante dos ministros nacionales de Desarrollo Social de distintas gestiones.

En silencio, la comisión directiva mandó la carta al Municipio el pasado jueves en formato de bomba, que estalló públicamente durante el fin de semana largo y apresuró los tiempos para una reunión que tuvo lugar este martes, donde los integrantes de esa comisión no se presentaron y dejaron sola a una empleada administrativa, Gabriela Ceresole, que recibió a la secretaria de Desarrollo Social del Municipio, Daniela Cabrino.

Con las cartas echadas, las dos mujeres coincidieron en que la única salida es pedirle a los vecinos de Pico, que estén interesados en el tema, se acerquen a la institución para conformar una nueva comisión, condición indispensable para contar con la legalidad necesaria para recibir ayuda financiera y otros trámites ante Municipio y Gobierno Provincial, que ratificaron su intención de acompañar.

Los tiempos son muy breves porque la pandemia eximió la realización de asambleas, pero una vez culminadas las restricciones todas las entidades similares debieron hacerlas y la Asociación Don Bosco no lo hizo, por lo que corren riesgo de agotar los plazos y que se caiga la personería jurídica.

En medio, los verdaderos damnificados, 27 abuelos que por estas horas temen un nuevo desarraigo y la incertidumbre de 22 empleados, que no saben si tendrán trabajo o no.

 

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