Santa Rosa y Buenos Aires (2b) La estudiante pampeana de medicina, de 19 años, murió tras ser brutalmente golpeada. Se cuestiona la hipótesis de «homicidio en ocasión de robo» e investigan si fue un femicidio.
Tras la muerte de la joven que conmocionó al país, las investigaciones arrojan nuevas pistas para conocer el autor del asesinato de Agustina Fernández. En un primer momento, se indicó que fue una entradora. Sin embargo, las declaraciones cruzadas y el análisis de las cámaras de seguridad llevaron a que la fiscalía no descarte que se trató de un femicidio.
Hasta el momento, declararon unas 20 personas, lo que se suma a más de 200 horas de videos de las cámaras de seguridad, la requisa de los celulares y el testimonio clave de su amigo y vecino, quien fue el último que la vio con vida.
Luego de las declaraciones de Pablo PArra, su vecino de 24 años quien la invitó a cenar, la Justicia de Río Negro busca comprobar el itinerario del joven. Según informó la ministra de Río Negro, Betiana Minor, “se está haciendo el cotejo de más de 200 horas de video e infinidad de testimonios». Aunque, tal como informaron medios provinciales, no habría testigos presenciales del ataque a Agustina.
La clave son los horarios: el crimen habría sucedido entre las entre las 19.20 y las 20.20, según la declaración de Pablo Parra quien indicó esas horas como los momentos en los que había salido de su departamento y el horario en el que había vuelvo y encontró a Agustina en el piso de su casa.
El joven contó que él salió de su casa alrededor de las 19.20, cuando Agustina ya se encontraba en su domicilio: «Ella iba a hacer la ensalada, le dije que entrara que yo iba a comprar unas cosas y volvía enseguida», recordó el joven.
Y agregó: «Vine a lo de mi viejo a dejar una parrilla, estuve hablando con ellos y después me fui directamente a la heladería, cerca de las ocho de la noche. Después me dirigí hacia mi domicilio y estacioné afuera, a la vuelta hay una despensa en la que compré dos cervezas y me puse a hablar con el dueño de la despensa.»
Según Parra, estuvo una hora fuera de su domicilio y cuando regresó advirtió que la luz de su departamento «estaba apagada», lo que le llamó la atención; y al abrir la puerta encontró a Agustina «tirada en el piso», estaba «como temblando, convulsionando», y al dirigirse a la habitación encendió la luz y vio que estaba «toda revuelta».
Luego, el joven vio su tendero con ropa tirado en un patio interno y al trepar a un muro perimetral que da a una obra en construcción vio «una escalera parada», por la que se sospecha ingresó el o los delincuentes.
«Enseguida volví y pedí ayuda a mis vecinos», añadió el joven en declaraciones a la prensa local.
También señaló que tanto su teléfono como el de Agustina fueron sustraídos y que se llevaron la copia de las llaves del departamento que tenía la estudiante, «mil dólares, un rosario de plata grande y ropa».
Según Parra, Agustina tenía una copia de llaves porque él «le prestaba el lavarropas».
Tras la declaración del joven, los investigadores pidieron la intervención a la Oficina de Investigación en Telecomunicaciones (OITEL) del Ministerio Público para reconstruir las comunicaciones entre los celulares de Agustina y su vecino, que fueron robados por un supuesto atacante.
Además, buscan comprobar que el recorrido de Parra coincida con el de su declaración, algo que se determinará a partir de las cámaras de seguridad de Cipolletti, informó el medio Minuto Uno.





