General Pico (2b Norte) – Tras la nueva denuncia pública por maltrato hacia una mujer, finalmente el presidente del Consejo de Administración de Corpico, Marcelo Padrones, se alejó de la cooperativa. Sus consejeros laderos impidieron que lo hiciera con una renuncia y le sugirieron que presente una licencia hasta el fin de su mandato.
El violento episodio que Padrones mantuvo la semana pasada con la síndico de la cooperativa, Marisa Impaglione, y que todo el segundo piso de la sede de Corpico escuchó, le puso fin al mandato del hombre que ostentó el record de permanencia en la entidad solidaria piquense.
Luego de la nueva agresión del dirigente cooperativo, que se sumó a una lista de decenas de hechos similares que trabajadores y gerentes soportaron y denunciaron puertas adentro de la entidad, a Padrones no le quedó otra que la retirada.
El pasado martes por la mañana, con el tema ya instalado públicamente, a Padrones lo esperaron el resto de los consejeros para escuchar su descargo que, según le contaron a 2b, no sorprendió porque el presidente negó haber agredido a la síndico y calificó el hecho como “una discusión de trabajo”.
Pero las cartas estaban echadas y en la misma reunión se planteó la renuncia al cargo y, en ese momento, aplicaron su mayoría los consejeros que durante los dos años de Presidencia avalaron las formas de Padrones para conducir. La alternativa para disfrazar el hecho vergonzante fue un pedido de licencia, sin goce de haberes y hasta el final de su mandato, en octubre de 2023.
Con la salida de Padrones algunos dirigentes cooperativos piquenses se esperanzan con el fin de un sistema, que ya tuvo su nefasto antecedente del que parece no tomaron nota quienes rodearon al presidente, como fue la renuncia del Horacio Arrizabalaga tras agredir a un grupo de mujeres que participaba de una actividad contra la violencia hacia las mujeres.
Padrones, Arrizabalaga y Prieto, según afirman desde adentro de la cooperativa norteña, fueron la punta de lanza de un mecanismo de conducción que puertas afuera de la entidad adhirió a todos los gestos políticamente correctos, como firma de pactos contra la no violencia, actos del 8M, capacitaciones y otras acciones, pero hacia adentro de la entidad convirtieron la vida laboral de trabajadores y gerentes en un clima sumamente hostil y de persecución, que se cobró la salida de muchos operarios y dirigentes en los últimos dos años.
Anoche se esperaba que los consejeros comunicaran la noticia de la salida a un grupo de delegados, en medio de un clima enrarecido de cara a la inminente elección de tres directivos cuyos mandatos vencen este mes.





