Buenos Aires (2b) – En una explosión de furia antidemocrática que muchos ya comparan con la toma del Capitolio, hace dos años en Washington, centenares de seguidores del ex presidente brasileño Jair Bolsonaro invadieron este domingo la sede del Congreso Nacional, el Palacio presidencial y la sede de la Corte Suprema de Brasil en un violento atentado contra la democracia que requirió una intervención militar para proteger las instituciones y los representantes brasileños, incluido el presidente Lula da Silva, una semana después de su asunción.
En medio de una gran conmoción dentro y fuera de Brasil, Lula anunció poco más tarde que decretaba la intervención federal en la seguridad en el Distrito Federal (la capital, Brasilia), hasta el 31 enero, y prometió el castigo a los «vándalos» que protagonizaron las tomas.
Luego de más de cuatro horas de máxima tensión, autoridades de Brasil confirmaron que la Policía recuperó el control de los edificios y logró desalojar a los golpostas, en un operativo que incluyó gases lacrimógenos y enfrentamientos. Hay al menos 400 detenidos.





