Buenos Aires (2b) A pocas de horas de concluir las negociaciones en Washington para lograr la aprobación de las metas del último trimestre de 2022, el titular del Palacio de Hacienda y la directora gerente del FMI revisaron los posibles efectos coyunturales que la guerra de Ucrania y la sequía podrían causar en el plan de estabilidad.
Hace pocas horas, Kristalina Georgieva anunció a Sergio Massa que el staff del FMI determinó que la Argentina había cumplido las metas acordadas para el último trimestre de 2022. Esa noticia implica que el FMI hará un nuevo desembolso que otorgará cierto alivio a las reservas del Banco Central.
En este contexto, la modificación parcial de las metas cuantitativas para 2023 sería anunciada la semana próxima, cuando se conozcan los términos exactos del denominado Staff Level Agreement. Esa comunicación será formalizada en Washington y depende de una orden directa de Georgieva.
En este contexto, la reforma implica que el Fondo y el Palacio de Hacienda coincidieron en la estrategia de adaptar el programa a la actual coyuntura internacional y doméstica.
Por una parte, el ministro explicó al organismo internacional que la sequía recortó la producción de granos y la tendencia se puede profundizar en las próximas semanas. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó que la cosecha de soja puede caer a niveles históricos, mientras que la trilla de maíz sería la peor desde 2018.
En cuanto a las consecuencias económicas de la guerra ilegal que Rusia libra en Ucrania, un documento del Palacio de Hacienda describe con exactitud su impacto en la disposición de divisas por encima de lo previsto antes del inicio del conflicto bélico.
“La guerra en Ucrania ocasionó importantes cambios en el escenario económico mundial, que generó un efecto negativo de US$ 4.940 millones en la balanza comercial que se atribuye a un shock general de precios internacionales del sector agropecuario (soja 9,4%, trigo 33,7% y maíz 17,8%) y sobre el precio de los combustibles (Gas de Bolivia 114%, GNL 233% y Gasoil 85%)”, revela el informe sobre el costo de la guerra que preparó la cartera de Economía.
Massa aprovechó el escenario del G20 para explicar a la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva y a la subdirectora gerente del Fondo, Gita Gopinath, los efectos financieros y económicos que el conflicto bélico y la sequía causaron en la Argentina.
Los argumentos del ministro de Economía en Bengaluru tuvieron su impacto en las negociaciones que una misión técnica de la Argentina está ejecutando en Washington. Georgieva y Gopinath informaron sobre la nueva situación a la burocracia del FMI, y desde ese momento el proceso de reformulación del programa se aceleró.





