Buenos Aires (2b) – Tras la reunión del Directorio de la entidad, el Banco Central (BCRA) subió la tasa de interés tres puntos y la llevó al 81%, con una efectiva anual del 118%. En medio de la disparada del dólar blue y la presión inflacionaria, el ente que conduce Miguel Pesce aplicó el segundo aumento consecutivo.
El BCRA ajustó nuevamente al alza los rendimientos de los depósitos a plazo fijo en su habitual reunión de directorio de cada jueves. En principio, las intenciones se inclinaban por mantener la tasa intacta, pero los desajustes en el dólar ilegal y los financieros motivaron la decisión del Gobierno para incentivar el vuelco al ahorro en pesos.
La última suba de tasas había sido en marzo, luego de seis meses de mantenerla fija en 75%. En aquella oportunidad llevó la nominal a 78% anual, que implicaba una tasa efectiva todavía por encima de la inflación. En los pasillos de la autoridad monetaria no había intenciones de mover los parámetros, pero el auge inflacionario de marzo y el abrupto incremento de los tipos de cambio alternativos presionaron por los cambios de opinión.
También aumentaron los pases pasivos, otro instrumento que usa el Central para regular la masa de pesos, vieron subir sus rendimientos del 72% al 75% nominal anual. Con la suba convalidada, el rendimiento de los plazos fijos pasaría al 6,65% mensual.
Luego de subir más de veinte pesos en los primeros tres días de la semana, el dólar blue operaba con un alza de siete pesos y llegaba a 431 pesos para la venta. De esta forma, la brecha entre el dólar oficial y el que se vende en cuevas clandestinas bordeaba el 100%.
Sin embargo, la pregunta que surge a partir de la suba de tasas es si esta clase de herramientas pueden cambiar realmente el panorama. Sin dólares en las reservas y con nulo poder de fuego para actuar, la volatilidad en las expectativas domina cada vez más al escena local.





