General Pico (2bNorte) – El Consejo de Tránsito elevó un proyecto al Concejo Deliberante de Pico para eliminar los lomos de burro existentes en la ciudad que, según adelantaron, podrían ser reemplazados por otros sistemas. Además de recomendaciones de especialistas en tránsito, se analizaron observaciones de los servicios de emergencias y problemas con el escurrimiento del agua en distintos sectores de la ciudad norteña.
Las autoridades políticas piquenses decidieron eliminar los lomos de burro como sistema para evitar siniestros viales, luego que durante años este tipo de reductores se construyera a pedido de los vecinos que consideraban a su esquina como peligrosa. Las notas de ciudadanos que los requerían eran remitidas al Concejo Deliberante, por lo general luego de algún siniestro grave, y desde el legislativo rápidamente se aprobaba la construcción de los reductores y así se multiplicaron en todo el casco urbano.
El director de Prevención y Protección de la Comunidad, Pablo Gandino, confirmó la voluntad de eliminar los lomos de burro, que de hecho venía sucediendo con la ejecución de la obra de asfalto, luego de analizar el tema y contar con un mapa de siniestralidad y otras herramientas que podrían suplantar estos dispositivos.
En diálogo con 2b, el funcionario municipal recordó que «esto arranca en distintas reuniones del Consejo de Tránsito en las que se tratan diversos temas y uno de ellos son los pedidos, muchos, sobre lomos de burros. Nuestra idea, de esta gestión, siempre fue no otorgar esos pedidos de lomos de burro y evaluar otras alternativas que no sea específicamente el lomo de burro, pensar otras posibilidades desde lo señalética, o semaforizaciones, u otras estrategias».
Señaló en ese aspecto que «la negativa tiene que ver también con el reclamo de la gente que trabaja en emergencias, ambulancias, bomberos, que muchas veces lo consideran como un obstáculo ante una urgencia que impedía llegar más rápido al lugar». Y agregó «desde el área de Planificación e Infraestructura también se hizo un planteo sobre los problemas que en algunos lugares ocasionaba con el drenaje de las lluvias».
Gandino adelantó luego que «hay otros sistemas de reductores de velocidad que podrían ayudar y ser una alternativa a estudiar en cada caso. Hay que aclarar que, más allá de que ese lomo de burro no va estar, de acuerdo a la peligrosidad por la cual en algún momento se instaló, desde el Municipio ahora se analizará y colocará otro tipo de señalización o marcación que alerte al conductor que en esa esquina debe frenar o reducir la velocidad».
Y explicó sobre la metodología utilizada para decidir la construcción de un reductor de velocidad que «más allá del pedido que hace el vecino por un lomo de burro en función de la peligrosidad que entiende que hay en su esquina, nosotros vamos siempre al mapa de siniestralidad y cotejamos con la información que existe de siniestros ocurridos en ese lugar para luego tomar una medida, porque también existen otros lugares que son muchos más peligrosos que el que reclama el vecino, y ahí sí hay que intervenir sí o sí».
El tema es debatido ahora en comisiones internas del Concejo Deliberante, aunque se descarta que en los próximos días sea aprobado porque ya viene que el aval del organismo donde se analizan las cuestiones del tránsito de la ciudad.





