General Pico (2b Norte) – El juicio donde se juzga el confuso episodio que dejó a Paula Pinedo en estado vegetativo concluyó hoy con la lista de testimonios y, por la tarde, las partes se dirigieron a Intendente Alvear para llevar a cabo una inspección ocular en el lugar del hecho. Uno de los últimos testigos en declarar, y el primer testigo en la zona del siniestro, aseguró haber escuchado a Moyano y Paula pelear a gritos luego de la supuesta caída en moto, algo que nadie había advertido o mencionado, ya que el resto de las personas recuerda a la víctima en el piso y casi sin poder hablar.
La última jornada de debate sumó detalles a la teoría del siniestro vial, ratificó certezas sobre la historia de violencia del acusado sobre la víctima, pero acrecentó al mismo tiempo las sospechas sobre la hipótesis de una de las querellas, que algo más podría haber ocurrido entre el momento de la caída y la llegada del primer testigo. Algo que a esta altura nadie podrá certificar porque nadie vio el accidente, ni presenció los siguientes cinco minutos.
Hay que recordar que lo que se juzga es “lesiones gravísimas culposas”, la responsabilidad que tiene o no Moyano en el episodio (siniestro vial) que dejó a la víctima en un estado irreversible. Aunque las abogadas querellantes por parte de la madre piensan que fue una “tentativa de femicidio”, algo que buscarán demostrar con la apelación del fallo de este juicio.
En la jornada del viernes dos peritos de la Agencia de Investigación Científica (AIC) confirmaron según su trabajo que se trató de un siniestro vial, en el cual no existió un choque de la camioneta de Moyano con la moto de Paula.
La víctima se desplazaba por calle de tierra con mucha arena en los costados y más compacta en el centro, a una velocidad entre 24 y 27 kilómetros, donde comenzó a zigzaguear y así transitó unos 50 metros hasta perder estabilidad. Paula fue despedida de la moto, aunque los peritos no pudieron determinar cómo cayó, provocándose como ya se dijo lesiones en la cabeza y ni siquiera raspones en ninguna otra parte del cuerpo. La moto arrastró varios metros sobre el lateral izquierdo, hasta que se clavó y giró hacia el sentido opuesto de circulación sobre la derecha.
Dijeron que Moyano frenó bruscamente a unos 5 o 6 metros de la caída de Paula, pero no pudieron establecer a cuántos metros la perseguía previamente.
Gritos
El testigo que más llamó la atención en el último día de juicio, convocado por la querella de la madre, ya había declarado después del hecho en sede policial y parece que el resto de las partes no le dieron tanta entidad.
Se trata de Ángel Rafael Díaz, quien vive en una quinta justo frente donde ocurrieron los hechos. El hombre contó que llegó a su casa pocos minutos antes y se disponía a dormir la siesta cuando escuchó un ruido, similar a un choque sobre la tierra, y segundos después comenzó a escuchar una pelea entre un hombre y una mujer. “Discutían a los gritos”, describió Díaz, dato que ningún otro testigo había aportado porque todos encontraron a la mujer en el piso y casi sin hablar por la sangre que despedía por la boca.
El vecino aclaró que no entendía que se decían porque, al mismo tiempo, sus perros toreaban y le impedían tener detalle, y pensó que esos gritos podían provenir de la cancha de polo cercana a su domicilio. Hasta que escuchó llorar a una niña y ahí pensó que sus perros la habrían mordido y en ese momento, después de unos cinco minutos, decidió salir hasta la calle.
Díaz llegó hasta su tranquera y ahí pudo ver, frente a su casa, a Paula tirada boca abajo en la tierra sin hablar, como desmayada, describió. Moyano estaba de espaldas y le gritaba “te querés matar”, mientras que una de las hijas de ambos lloraba a pocos metros. El testigo, al ver la escena, se quedó en la tranquera y no quiso acercarse, según indicó, porque en Alvear “todos sabían” que Moyano maltrataba a Paula, por lo que decidió regresar a la casa y llamar a su novia para que pida ayuda.
Cuando regresó a la tranquera, Díaz observó que ya había llegado otro vecino, de apellido Vicente, quien trataba de colocarle algo debajo de la cabeza de Paula porque la arena estaba muy caliente. Y también vio algo que por momentos lo hizo pensar “que estaba loco”: la moto de Paula estaba en otro lugar, más alejada de la camioneta y en sentido opuesto.
Tras las preguntas de la querella, el resto de las partes preguntaron y repreguntaron una y otra vez sobre las afirmaciones de Díaz, que siempre repitió la misma versión.
Una amiga de Paula, Belén Dantín, declaró en último término y ratificó la violencia que Moyano ejercía sobre Paula. Aseguró que la vio golpeada, con marcas en rostro, piernas y brazos, en reiteradas oportunidades. “Era sabido que iba a terminar así”, lamentó la testigo.
En horas de la tarde todas las partes realizaron una inspección ocular en Intendente Alvear, mientras que el próximo lunes el debate concluirá con los alegatos de partes y pedidos de pena.





