La verdadera casta, la que evade: La Mantovana, una poderosa empresa de limpieza que afronta demanda colectiva por quedarse con aportes jubilatorios

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Buenos Aires (2b)- La Mantovana Servicios Generales SA, una prominente empresa de servicios con sede en la Capital Federal, se encuentra en el centro de una tormenta legal y social. Acusada de llevar a cabo una de las mayores evasiones previsionales en la historia argentina, la compañía enfrenta ahora una posible demanda colectiva de sus trabajadores, quienes han perdido más de un año de aportes jubilatorios.

Según investigaciones, La Mantovana, con clientes como el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Cancillería, habría utilizado indebidamente el decreto nacional 332/2020 para reducir drásticamente las contribuciones al Sistema Integrado Previsional Argentino. A pesar de no calificar para el beneficio del decreto, y con un total de 3.800 empleados, la empresa habría aplicado reducciones ilícitas en las contribuciones patronales.

Liquidaciones Salariales y Relaciones Sospechosas
La maniobra incluiría la liquidación defectuosa de salarios, permitiendo a La Mantovana evadir el pago correcto de aportes y contribuciones. Fuentes gremiales han señalado que la compañía, liderada por Franco Castelli, se ha beneficiado de su influencia en el Gobierno de la Ciudad el manejo de los Organismos Municipales, participando en licitaciones y maniobras de forma presuntamente irregular.

La situación ha causado un perjuicio directo a los empleados de la empresa, muchos de los cuales se encuentran en una situación precaria a medida que se acercan a la edad de jubilación. «Siempre confié en mi empleador, pero ahora me siento traicionada y sin esperanza para mi futuro», expresó una empleada de 62 años, reflejando el sentir de muchos.

Denuncias Sindicales: Un Grito por la Justicia Laboral
No solo los empleados y ex empleados de La Mantovana han levantado la voz contra las prácticas de la empresa. El Sindicato de Maestranza, en representación de los trabajadores del sector, ha presentado denuncias formales tanto en el Ministerio de Trabajo como en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Estas denuncias apuntan a las tácticas de la empresa en la gestión de su personal, alegando violaciones de normativas laborales y fiscales.

La acción sindical busca no solo resaltar la injusticia sufrida por los trabajadores a manos de La Mantovana, sino también forzar una revisión y posible sanción de las prácticas empresariales que socavan los derechos laborales y fiscales en Argentina. Este movimiento sindical subraya la gravedad de la situación y amplifica la necesidad de una respuesta contundente y justa por parte de las autoridades competentes.

La demanda colectiva en preparación busca no solo reparación por el daño causado sino también la recuperación de los aportes perdidos. Esta situación se suma a las denuncias de condiciones laborales precarias y pagos irregulares de salarios.

Un Pasado Sombreado
Documentación accesible a este medio revela que La Mantovana no solo es financieramente robusta, con un patrimonio de 4000 millones de pesos y activos que triplican sus pasivos, sino que también ha sido beneficiada durante el periodo kirchnerista. Se sospecha que la empresa, con un historial de servicios extendidos a más del 80% del estado nacional, ha mantenido relaciones directas con figuras de poder como Juan Manuel Olmos, ex Secretario General de la Presidencia.

La influencia de La Mantovana Servicios Generales SA se extiende a lo largo y ancho del aparato estatal argentino. La empresa actualmente presta servicios a más de 100 organismos públicos, incluyendo entidades de gran relevancia como la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), el Ministerio de Salud, el Ministerio de Capital Humano, la Cancillería, la Secretaría de Trabajo de la Nación, el Ministerio de Defensa, el Ejército Argentino, el Ministerio de Seguridad, la Secretaría de Cultura de la Nación abarcando museos y Tecnópolis, y los edificios centrales de la AFIP, entre otros.

Esta vasta red de contratos resalta no solo el tamaño y el poder de La Mantovana en el sector de servicios, sino también plantea preguntas serias sobre la equidad en las oportunidades de licitación para otras pequeñas y medianas empresas (PyMEs). El dominio de La Mantovana en el mercado de servicios a organismos estatales parece dejar poco espacio para la competencia, creando un escenario donde las PyMEs luchan por encontrar un lugar en licitaciones públicas, lo que a su vez plantea preocupaciones sobre la diversidad y la salud del ecosistema empresarial argentino.

Un Nuevo Gobierno, Una Nueva Postura
En medio de la creciente preocupación por las actividades de La Mantovana Servicios Generales SA, el nuevo gobierno argentino ha empezado a poner el foco en este tipo de prácticas.

Esta atención renovada hacia las operaciones de empresas como La Mantovana es parte de un esfuerzo más amplio por abordar la presunta corrupción y el abuso de poder que han plagado ciertos sectores del estado. Con una postura más firme sobre la transparencia y la ética en la administración pública, el gobierno busca no solo hacer frente a las injusticias actuales, sino también establecer un precedente que desaliente tales prácticas en el futuro.

Este enfoque renovado es una señal esperanzadora para los trabajadores que buscan justicia y reparación, así como para aquellos que abogan por una mayor integridad en el sector público. A través de esta iniciativa, el gobierno demuestra un compromiso con la revisión y la reforma de las políticas y procedimientos, buscando asegurar que los organismos estatales operen de manera justa y transparente.

A pesar de la creciente presión y el escrutinio del nuevo gobierno, Franco Castelli, el cabeza de La Mantovana Servicios Generales SA, parece estar buscando nuevas estrategias para mantener su posición en el mercado.

Fuentes cercanas indican que Castelli, con valija en mano, ha estado acudiendo a la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) en busca de apoyo. Su objetivo es claro: vincularse con las nuevas autoridades gubernamentales y salvaguardar su red de influencias. Este movimiento sugiere no solo un intento de adaptarse a la cambiante dinámica política, sino también un esfuerzo por continuar operando en un ambiente que se está volviendo cada vez más hostil hacia prácticas empresariales cuestionables. La determinación de Castelli por buscar aliados dentro de poderosas organizaciones sindicales revela la profundidad de la crisis que enfrenta su empresa y la urgencia con la que busca proteger sus intereses.

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