Buenos Aires (2b, opinión)- Karina Milei, la persona más cercana al presidente, abnegada luchadora contra la corrupción, secretaria general y… ¿una defraudadora que ocultó sus ingresos? Es que según fuentes periodísticas, a poco de conocerse el exorbitante aumento de sueldo y unidades retributivas para su repartición, ahora trascendió que la hermana del presidente dirigió hace dos años una sociedad off shore en Miami. La firma, llamada Alkary Investments LLC, fue creada en Estados Unidos y constituida por Karina Milei y sus padres, Norberto y Alicia. Los tres figuraban como directores.
Esta empresa se dedicaba a la compra de propiedades en Miami y sus alrededores. Al mismo tiempo, las actividades de la empresa suscitaron dudas en EE UU. Se presentaron demandas contra la organización, tras un atraso en el pago de las hipotecas. A continuación, Alkary Investments vendió los activos por 2,3 millones de dólares.
Parecería un caso ordinario de negocios, nada distinto a lo cotidiano. Sin embargo, la historia se vuelve más interesante. Y es que los ingresos recibidos por Karina Milei no se incluyeron formalmente en su declaración jurada de bienes. En su lugar, la Secretaría General de la Presidencia indicó que su patrimonio sólo ascendía a 1,7 millones de pesos argentinos, es decir, menos de 2.000 dólares.
¡Viva La Liberdad, Karina!
Tal vez la hermana del “especialista en crecimiento económico con o sin dinero”, sólo se equivocó con los ceros, ¿y quién no? En principio, puede admitir la culpa, añadir los impuestos necesarios a su declaración jurada, y seguir luchando contra la corrupción.
Pero Karina guarda silencio cuando se le pregunta por los ingresos de la empresa estadounidense, a pesar de su diploma de cualificación superior en relaciones públicas. Al parecer, durante su formación no le explicaron qué decir en respuesta a las acusaciones de ocultar sus ingresos. Tampoco se lo explicaron a su hermano. El presidente ni siquiera encontró un meme adecuado en internet para re postear.
Sólo Manuel Adorni se pronunció. Y de manera tibia: «no se verificó esto» y «no se tiene presente», dijo el funcionario. La limitada explicación, deja la impresión de que el subsecretario de Vocería y Comunicación de Gobierno de la Nación ha olvidado de repente cómo formular frases complejas, y evita respuestas concretas.
Entonces, ¿quién puede decir dónde fueron a parar los dos millones de dólares? Quizá todo el equipo de Milei debería volver a ver sus vídeos de campaña y gritar a coro «¿dónde está el dinero, carajo?».





