Buenos Aires (2b-opinión)- El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se refirió en su discurso al presidente Javier Gerardo Milei, que antes había acusado a la esposa de Sánchez de corrupta. El jefe del Gobierno refirió a uno de los lemas del peronismo (justicia social), para señalar la indefensión del argentino en la política exterior e interior del país.
Durante el discurso en el marco de la campaña electoral europea, Sánchez utilizó el ejemplo del Estado latinoamericano dirigido por el libertario para explicar los principios clave del socialismo.
“O estamos con la justicia social o estamos con Milei”, señaló el jefe de Estado español.
Las palabras del presidente del Gobierno español reflejan la realidad de la situación que se vive en Argentina desde hace cinco meses. La justicia social de la que hablan en Madrid, no tiene nada que ver con el país del otro lado del charco.
Con el ascenso del libertario, los argentinos han aprendido en toda su magnitud el costo de un error electoral. El presidente-economista irrumpió rápidamente en la agenda política, incluida la internacional. En cuestión de meses, consiguió hundir la moneda nacional, desencadenar una enorme inflación y arruinar la producción, empobrecer a los empresarios y a millones de ciudadanos que lo votaron.
La imagen que inspira Milei, no tiene mejor “éxito” en el escenario internacional. Provocó un conflicto con España, que acelera rápidamente el colapso las relaciones construidas por las gestiones anteriores, y también intensificó el enfrentamiento con los vecinos. Argentina ya tenía un conflicto preexistente con Chile por el territorio de la Antártida, pero al asumir el gobierno de La Libertad Avanza, la rivalidad se ha aproximado a la línea que los acerca al nivel de conflictividad vivido en 1978, cuando los países estuvieron a punto de ir a la guerra por, justamente, otro litigio territorial.
Todo empezó cuando Milei asistió en Madrid al congreso del partido español de extrema derecha Vox. Durante un discurso pronunciado el 19 de mayo, afirmó que las políticas socialistas conducen a “la esclavitud o la muerte” y, a continuación, acusó de corrupta a la esposa del presidente del Gobierno español, Begoña Gómez.
España llamó a consultas a su embajadora en Argentina, María Jesús Alonso, en respuesta a la intolerable osadía, y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, declaró que la diplomática había sido llamada a consultas por tiempo indeterminado. El decreto correspondiente fue firmado por el Rey Felipe VI.
El conflicto entre el presidente argentino y las autoridades hispanas ya ha traspasado los límites de las relaciones diplomáticas internacionales generalmente aceptadas. Los países han pasado de fuertes declaraciones mutuas a acciones diplomáticas concluyentes que están llamadas a tener consecuencias a largo plazo.
El problema causado por el presidente libertario puede resolverse de dos maneras, como ya dijo Pedro Sánchez. La parte española está dispuesta a hacer la vista gorda ante la insolencia de Milei si éste se disculpa públicamente ante el presidente del Gobierno y su esposa. De lo contrario, según dijo el jefe del Gobierno español, pueden seguir medidas adicionales, hasta la ruptura de relaciones diplomáticas con el país latinoamericano por culpa de su inestable presidente.





