Sin tareas para el hogar: Absuelven a padres que retiraron a su hijo de la escuela y lo educaron con un sistema yanqui en su casa

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General Pico (2b Norte) – El Ministerio de Educación de La Pampa denunció a dos padres que decidieron retirar a su hijo de la escuela pública, para educarlo con un sistema diseñado para estudiar en su casa.  Fueron llevados a juicio contravencional y allí el juez actuante los absolvió, tras analizar que no se habían vulnerado los derechos del niño, no había perdido la manera de sociabilizar y, además, confirmar que el menor recibía todos los contenidos establecidos por el Ministerio para las aulas convencionales, “inclusive más profundo”.

El juez contravencional de General Pico, Maximiliano Boga Doyhenard, absolvió a dos padres de un menor de 8 años, de los cargos de “sustracción al cumplimiento de obligaciones legales de asistencia a su hijo” y de “descuido o abandono de la educación de su hijo”, previstas y reprimidas en los incisos 1° y 6° del artículo 120 del Código Contravencional.

Los progenitores admitieron que decidieron no enviar al hijo a la escuela pública convencional, brindando distintos argumentos personales, religiosos, educativos y jurídicos en los que apoyaron su decisión.

El niño comenzó con inasistencias reiteradas durante el ciclo lectivo 2021, cuando asistía al JIN N° 2 de esta ciudad y, en 2022 y 2023 tampoco asistió a la escuela primaria pública porque decidieron que se escolarizara a través de la modalidad de home schooling (educación en casa), un sistema de escuela sombrilla del Royal Hollow School de Estados Unidos, donde se dictan las clases a través de profesoras particulares locales que asisten a domicilio y adaptan el contenido curricular conforme a lo establecido por el Ministerio de Educación.

El debate oral y público se desarrolló durante cuatro días; interviniendo Boga Doyhenard, el fiscal Francisco Cuenca y los defensores oficiales Mauro Fernández y Alejandro Piñeiro, en representación de los padres acusados.

Juicio

Al inicio del debate, la madre reconoció que dejó de enviar a su hijo a la escuela y dio una explicación exhaustiva de los motivos que llevaron a hacerlo, que fueron desde el temor por el bullying que sufrió su otro hijo en otra escuela y también por la baja calidad de enseñanza. Además, destacó su derecho a elegir libremente la educación a impartírsele a él.

El padre remarcó que les asiste el derecho constitucional de elegir qué educación impartirle a un hijo, que ninguna ley ni contravención está por encima de la Constitución Nacional, que la modalidad de educación en casa no está prohibida por la ley y que el artículo 19 de la Constitución Nacional dice que lo que no está prohibido, está permitido.

Al finalizar el debate, el fiscal Cuenca consideró que se encontraba acreditada la materialidad del hecho de abandono de la educación del niño del JIN N° 2 y de la Escuela 216; violando la Ley Nacional de Educación N° 26.206 y la Nueva Ley de Educación de La Pampa 2511 y vulnerando los derechos del niño previstos en la Ley 26.061.

“No existen dudas de que el menor no concurrió a la escuela por determinación de ambos padres y que, a pesar de los esfuerzos realizados, no se logró el reingreso a la escuela” sostuvo el fiscal. Y argumentó que “el derecho a la educación es obligación y es una ley que está por encima de los deseos de los padres. La escuela sombrilla no está aprobada por el Ministerio”.

El fiscal remarcó “la complicidad y la tozudez” de los padres ante las alternativas que la Fiscalía le planteó y la no presentación del niño para la realización de la Cámara Gesell, para luego solictar que se los condene la pena de 118 días multa a cada uno (equivalente a 1.314.992 pesos a cada uno), que se les aplique una amonestación consistente en un tratamiento psicológico con abordaje socio-psicoeducativo durante un año. También pidió que se les imponga trabajo comunitario por 100 horas en una institución educativa y que se disponga la reincorporación del niño a la Escuela 216.

Por su parte, la Defensa pidió la absolución por entender que “ni los padres ni la defensa se oponen a la educación pública, no están pidiendo que sea abolida, sino que el tema es una cuestión de libertades individuales”, afirmó.

Piñeiro dijo que el inciso 1° del artículo 120 –una de las acusaciones- apunta a otro tipo de cuestiones. “Se suele aplicar a padres que dejan solos a sus hijos en el hogar, situaciones más genéricas, que descuidan de alimentos o que están judicializados y no les hacen cumplir con las reglas que les imponen los juzgados”, indicó.

También recordó que no se comprobaron las faltas del niño al JIN durante 2021 por coincidió con la pandemia y allí no se tomó asistencia normalmente y, además, que ese hecho se encuentra prescripto. Y señaló que no discutiría la ausencia a la Escuela 216 porque los padres optaron por la otra opción “con asesoramiento jurídico y con conocimiento de las autoridades de Educación (…). No se puede sostener bajo ningún punto de vista que se descuidó la educación del niño; inclusive recibió conocimientos mayores que los niños de su edad, además de que el contenido impartido fue el mismo que se dio en la escuela pública. La diferencia fue el lugar, nada más”.

Y agregó “el debate pasó por la modalidad educativa, se discutió el ejercicio de la libertad. Los padres son los educadores primarios y es parte de la libertad de las personas el ejercer sus derechos sin perjudicar a terceros”.

Juez

Sobre la existencia del hecho y valoración de la prueba, en sus considerandos Boga Doyhenard expresó que la tesis de la defensa “se impone en razón de que no se incorporó prueba suficiente que permita tener por acreditada -sin lugar a duda razonable- la infracción a la norma por la que se acusa a los imputados correspondiente al ciclo lectivo 2021, al no encontrar configuración contravencional por atipicidad objetiva, debiendo desestimarse la acusación”.

Al analizar el ciclo lectivo primario 2022-2023, el juez concluyó que “no se alcanzó el grado de certeza que la ley exige como fundamento para emitir un juicio de reproche sancionatorio contra los padres”. Y agregó que “la parte acusadora no probó en absoluto que se haya producido un descuido en la educación del niño”.

También indicó que la defensa “logró demostrar que el niño recibió una educación integral y de calidad, acorde a su edad cronológica y con un contenido curricular que no se diferenció del que se imparte en la escuela presencial, inclusive más profundo”.

El magistrado añadió que, de los testimonios de docentes de diferentes actividades que realiza el niño, por ejemplo de inglés, karate, gimnasia artística, música, artes visuales y lectura, “no advierto en absoluto un déficit de socialización por no asistir presencialmente a la institución escolar, que sin dudas cumple un papel trascendental en ese aspecto de la formación de los niños; pero que en este caso bajo estudio encontró también ejercitación a través de otras instituciones como el club (básquet, karate) o escuelas particulares en donde esa interacción social también se produjo”.

Boga Doyehnard concluyó que “quedó acreditado, sin lugar a dudas, que la decisión de los padres de recurrir al método de home schooling no produjo lesión o afectación al bien jurídico protegido por la norma, esto es la educación del niño, como así tampoco se demostró que se haya afectado su socialización”.

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