Buenos Aires (2b-opinión)- El presidente Javier Gerardo Milei sigue tensando las relaciones con los países vecinos. En esta oportunidad, declaró que los sucesos del pasado 26 de junio en Bolivia, que el presidente Arce denunciara como intento de golpe de Estado, en realidad resultaron ser “una falsa denuncia”.
Desde que asumió su presidencia, Milei no se caracterizó por llevar adelante una política exterior de concordia con el resto de América Latina, ya que considera que sus gobiernos son los enemigos ideológicos a combatir, por ser comunistas.
Ya tuvo conflictos gracias a sus declaraciones con López Obrador de México, y con Petro de Colombia, aunque su mayor batalla es con Lula, el presidente de Brasil que es el mayor socio comercial en la región. Merece ser recordada la impericia diplomática del gobierno libertario en su conflictiva relación con China, país que trae divisas por comercio, y del que se depende del swap para para el mantenimiento y la estabilidad de la economía. El agradecimiento a que China decidiera renovarlo, generó la triste imagen de Milei genuflexo ante Xi Jinping en el G7.
Ahora, Milei incluyó en su lista de infortunadas declaraciones a Bolivia. Hasta ahora no había tirado con munición pesada contra el presidente Luis Arce, quien pertenece al Movimiento al Socialismo. Pero hoy, en un comunicado la oficina del presidente repudia la falsa denuncia de golpe de Estado realizada por el gobierno de Bolivia el día miércoles 26 de junio, y confirmada como fraudulenta en el día de la fecha”, señaló el área de comunicación de Javier Milei.
El comunicado también señala que “Gracias a los reportes de inteligencia, el Gobierno Nacional mantuvo la calma y la serenidad frente a los hechos denunciados” y que “El relato difundido era poco creíble y los argumentos no encajaban con el contexto”.
Inmediatamente, el gobierno boliviano respondió a estas declaraciones. Luis Arce, por medio de la viceministra de Comunicación Gabriela Alcón, pidió respeto al gobierno argentino: “Nosotros siempre hemos mantenido una posición de respeto y vamos a exigir el mismo respeto al tema de injerencia”.
Hace un tiempo, hubo otro roce con Bolivia por declaraciones de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich. Esta sostuvo que, por informes recibidos de inteligencia, los que parecen encantar a este gobierno como se vio hasta ahora, había indicios de que fuerzas terroristas iraníes estaban en el país andino, causando en el país un nivel máximo de alerta de seguridad. A consecuencia de las declaraciones, Arce no aceptó las credenciales del embajador argentino Marcelo Massoni en la ceremonia del pasado 28 de mayo, en la que si lo hizo con otros seis embajadores.
Luego de la solicitud de respeto a Milei, el gobierno boliviano llamó a consulta a su embajador en Argentina, Ramiro Tapia. La ministra de la presidencia María Nela Prada, comunicó oficialmente esa acción diplomática, y expresó el malestar de su gobierno por las “inamistosas y temerarias” declaraciones del gobierno argentino sobre la supuesta intentona golpista de la semana pasada, a la vez que denunció “un negacionismo inaceptable” por parte de Milei.
Nuevamente el libertario ha demostrado que su política exterior tiene un manejo francamente no diplomático (bochornoso lo describe mejor). Su gobierno ha roto la histórica neutralidad argentina, lo que puede traer graves consecuencias, y la hermandad con los países vecinos. En definitiva, genera conflictos innecesarios por una cruzada ideológica que sólo logra devaluar la imagen del país.





