General Pico (2bNorte) – Este jueves se cumplieron 25 años de uno de los hechos más trágicos ocurrido en General Pico, el incendio de Prodinco que se cobró las vidas de los bomberos Javier Pérez y Manuel Olguín. Como todos los años, los servidores públicos fueron recordados durante un homenaje en el cementerio municipal y un acto en el nuevo monumento de calles 26 y 109.
Tal como se manifestó en el acto, el terrible incendio marcó un antes y un después en cuestiones de seguridad en la ciudad norteña, sobre todo puertas adentro del Cuartel de Bomberos que es referencia en la zona.
Aunque la profesionalización y equipamiento con el que trabaja hoy el Cuartel, jamás calmará el dolor de la pérdida de los bomberos que ofrecieron su vida tratando de apagar las gigantescas llamas cuyo combustible desconocían. Menos aún para sus familias, que años más tarde la Justicia local trató de mitigar al establecer que se trató de un juego de niños lo que desató la tragedia, pero hizo la mirada para otro lado a la hora de investigar quienes fueron los responsables de permitir acopiar –en secreto y a escondidas- el material inflamable, con lo que se construían los caños del acueducto, en un galpón emplazado en plena ciudad.
Tras años de sostenido reclamo a los responsables de semejante acción de desprotección hacia la comunidad, sobre todo en la voz del papá de uno de los bomberos fallecidos, este 25º aniversario pareció un gesto de reconciliación, o al menos de acercamiento con la política local, que se plasmó en una fuerte presencia de funcionarios y el abrazo entre la intendenta Alonso y Omar Pérez.
Del acto también formaron parte bomberos de González Moreno, América, Intendente Alvear, Bernardo Larroudé, Quemú Quemú, Trenel, Caleufú, Ingeniero Luiggi y Catriló. Se trata de los mismos cuarteles que ayudaron a los servidores locales en aquella tarde fatídica, que coincidió con una jornada de capacitación para los cuarteles de toda la zona. Sin ese aporte del destino, quizás las consecuencias eran mayores.

Discurso
El mensaje principal estuvo a cargo de Federico Freigedo, en representación de la comisión directiva de Bomberos de Pico, quien admitió que «no hay homenaje que alcance para curar las heridas, aunque también sabemos que estar aquí es una manera de sentirlos cerca».
Señaló que «a 25 años pudimos concretar una vieja idea, que el monumento que representa la valentía y el corazón de Javier y Manuel ocupe el lugar que debe y se merece, una obra física, quizás pequeña, pero gigantesca desde el corazón que nos da paz y nos reconforta por haber logrado un paso más para el verdadero reconocimiento de estos símbolos de solidaridad y entrega».
Agradeció en ese sentido al aporte de la Municipalidad local y se dirigió luego a los bomberos presentes, a quienes indicó que «la entrega que demostraron Javier y Manuel no hace más que demostrar el grado de compromiso social que tiene la actividad bomberil, la que ustedes desarrollan todos los días de cada año».





