Buenos Aires (2b) – El discurso del presidente Javier Milei en el New York Stock Exchange (NYSE) fue un evento cargado de simbolismo y declaraciones contundentes que refuerzan su narrativa de reformas económicas liberales. La presencia de banderas argentinas junto a las estadounidenses en la fachada del emblemático edificio bursátil no solo marcó la relevancia de su visita, sino que también subrayó el contexto internacional en el que Milei busca posicionar su gobierno.
Milei defendió fuertemente a su equipo económico, elogiando especialmente al ministro Luis «Toto» Caputo, a quien consideró «el mejor ministro de Economía de la historia» y el artífice del superávit financiero: «Gracias al extraordinario ministro Toto Caputo, hemos alcanzado el superávit financiero». Además, elogió a otros funcionarios clave como Guillermo Francos, de quien aseguró que «logró los resultados más grandes en las reformas, mucho más grandes que las de Carlos Menem», y a Federico Sturzenegger, a quien calificó de «grandioso ministro».
Reafirmando su compromiso con el equilibrio fiscal, Milei defendió medidas polémicas como el veto al aumento para jubilados, señalando que «no estamos dispuestos a negociar bajo ningún punto de vista el equilibrio fiscal» y explicando que «nos permitió salvar el acuerdo con el FMI y armar una curva de pesos». También lanzó una crítica directa hacia quienes cuestionan sus políticas sociales, afirmando: «Muchos me cuestionan la política social. Dicen que no tenemos corazón; yo diría que no tienen cerebro los que hacen ese comentario», en una aparente respuesta a las recientes declaraciones del Papa Francisco.
En cuanto a la agenda internacional, Milei rechazó lo que denominó «capitalismo woke» y destacó el discurso de la canciller Diana Mondino en la ONU, donde expresó que Argentina se «disociaba de la agenda 2030». Según el presidente, Mondino dio «una verdadera clase de por qué la ONU no debe abandonar su objetivo de alcanzar la paz y debe abandonar esa agenda que conduce al empobrecimiento».
Con un mensaje centrado en la defensa de la libertad económica, Milei reiteró su intención de hacer de Argentina «el país más libre del mundo». «Lo que necesitamos es coraje, y si hay algo que me sobra es coraje», afirmó con énfasis, y cerró su discurso con su tradicional alarido: «¡Viva la libertad, carajo!».
La presencia de figuras clave de su administración, como su hermana Karina, Patricia Bullrich y Gerardo Werthein, destacó la importancia del evento, tanto para la proyección internacional de su gobierno como para consolidar su relato dentro del país.





