Buenos Aires (2b-opinión)- Desde que llegó al poder, el presidente Javier Gerardo Milei no solo ha buscado tener relaciones carnales con Estados Unidos como en la última dictadura militar y en la década de los 90´, sino que lleva adelante una política internacional de aislamiento con países de la región, y un fuerte interés de que Argentina forme parte de la OTAN. La frase del libertario en el marco de su participación en la 79na. Asamblea General de las Naciones Unidas “Argentina va a abandonar la posición de neutralidad histórica que la caracterizó”, fue ni más ni menos que la confirmación a la cual el gobierno ha llevado al país desde que asumió.
Tal como lo definió el diputado de Unión por la Patria por la provincia de Santa Fe, Eduardo Toniolli, el gobierno “, “ha definido que el corazón de su política exterior y consecuentemente también de su política de defensa es el despliegue sistemático de fuertes gestos de alineamiento con las potencias occidentales”. En su discurso durante la Comisión de Defensa Nacional, Toniolli enumero los distintos hechos que realizó Javier Milei para contentar a Washington. El diputado afirmó “este gobierno cree en la necesidad de hacer gestos sistemáticos con las potencias occidentales y con la OTAN”, para luego argumentar que “esta política se expresa, por ejemplo, en el pedido de integrarnos como socios globales de la OTAN, con la entrada al Grupo Rammstein, con el acto del presidente de la Nación con la generala Laura Richardson en Ushuaia donde el presidente definió a la base de Ushuaia como la puerta de entrada de nuestros países a la Antártida”.
Durante su participación en la comisión, Toniolli dejó ver su enorme preocupación al deseo presidencial de cumplir con los pedidos de Estados Unidos, que no buscan otra cosa que orientar a las Fuerzas Armadas a la represión y persecución de los delitos internos, y expresó “que esta decisión de orientar nuestro instrumento militar a la represión, persecución del delito interno, responde a una pretensión histórica de los Estados Unidos de convertir a las Fuerzas Armadas de los países de la región en Guardias Nacionales”.
Otra de las medidas que decidió Milei en el poder es ningunear tanto él como su Canciller Diana Mondino, la histórica causa Malvinas. Tal es así que, cuando Londres tomó la decisión de ampliar su poder sobre Mar Argentino, desde presidencia no se hizo mención al hecho y mucho menos, se elevó alguna queja formal. Tan grande es el desprecio que, el presidente con el objetivo de sostener su amistad con el Israel no solo desconoce el genocidio sobre el pueblo palestino, sino que además no eleva un repudio a las explotaciones que hará una empresa de ese país en territorio isleño. Es decir, “las fuerzas del cielo” no solo no invierten en territorio argentino, sino que cuando lo hacen, es para engordar las arcas británicas.
Sobre la intención de ingresar a la OTAN, la diputada de Unión por la Patria, Agustina Propato señaló “Yo me pregunto si estamos dispuestos para que nos den esa llave, como socio global de la OTAN, a entregar la llave del Atlántico Sur”.
En las palabras del presidente en la ONU, en las que señala “Argentina va a abandonar la posición de neutralidad histórica que la caracterizó”, termina siendo un paso más del gobierno a los deseos de la OTAN y Estados Unidos de su alineamiento político territorial, pero además un enorme peligro para Argentina porque ya Irán afirmó que el país podría ser un objetivo terrorista, solo por el hecho de apoyar a Israel en su ofensiva sobre Palestina. Por otro lado, en un país donde, desde que llegó la Libertad Avanza al poder la pobreza no hace otra cosa que aumentar y ya hay 1 millón de niños que no cenan, es válido preguntarse también a qué argentino beneficia involucrarse en una guerra en favor de Ucrania.





