Santa Rosa (2b) – El anuncio del cierre del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA) representa una grave preocupación para las provincias, y en particular para La Pampa, donde se ven afectadas tres obras fundamentales para el desarrollo hídrico y sanitario. Este organismo estatal, que tenía como función planificar, ejecutar y administrar proyectos de infraestructura hídrica y sanitaria, se encuentra ahora en la mira de la administración de Javier Milei, que ha decidido avanzar con una política de privatización en el ámbito de la obra pública.
La Pampa, que se beneficiaría directamente de proyectos en marcha, perderá ahora tres obras que estaban en etapas avanzadas de ejecución. Estas obras eran vitales para las localidades de Caleufú, Rancul e Intendente Alvear. En Caleufú, se planeaba una mejora en el sistema de desagües cloacales, que beneficiaría a 1.007 habitantes. Por su parte, Rancul esperaba la construcción de una red de desagües cloacales y una planta de tratamiento, que alcanzaría a 3.670 personas. Finalmente, en Intendente Alvear, estaba prevista la adecuación y expansión del servicio de desagües cloacales, afectando a 12.600 residentes.
Según fuentes oficiales, el cierre de ENOHSA responde a la intención de evitar el control de gastos que existe en la administración nacional. Sin embargo, este argumento no mitiga el impacto que tendrán estas decisiones en las comunidades que dependen de la infraestructura pública para garantizar el acceso a agua potable y saneamiento adecuado.
La suspensión de estas obras no solo afecta la calidad de vida de los habitantes de estas localidades, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro de las inversiones en infraestructura en el interior del país y su repercusión en la salud pública y el desarrollo económico regional. La falta de atención a estas necesidades básicas podría profundizar las desigualdades entre las grandes urbes y las zonas rurales, dejando a los pampeanos en una situación de vulnerabilidad.





