Buenos Aires (2b) – El anuncio de la posible disolución de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en Argentina ha sido un tema central en el contexto de la reestructuración del Estado bajo la presidencia de Javier Milei. La propuesta surgió en una reunión entre el presidente y su asesor Santiago Caputo, con el objetivo de eliminar organismos que consideran ineficientes y reducir el aparato estatal, específicamente enfocado en los empleados asociados al exministro de Economía, Sergio Massa.
Sin embargo, tras debates técnicos, se decidió no eliminar la AFIP, sino transformarla en una nueva entidad denominada Agencia Nacional de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Esta decisión implica una reorganización significativa dentro del organismo, con el despido de alrededor de 3,100 empleados que habrían ingresado durante la gestión de Massa, lo que según el gobierno representaría un ahorro presupuestario de unos 6,400 millones de pesos anuales.
Este movimiento también se interpreta como parte de una estrategia política más amplia para desmantelar redes de influencia dentro del Estado que se habrían formado durante gobiernos anteriores, en particular aquellas vinculadas al peronismo y Massa. Además de los despidos, se prevé una reorganización de las estructuras internas de la AFIP para centralizar funciones y reducir costos, eliminando direcciones y subdirecciones.
Esta transformación de la AFIP y la creación de ARCA forman parte del plan de ajuste del Estado impulsado por el gobierno de Milei, con el objetivo de reducir la burocracia y hacer más eficientes los organismos públicos.





