Santa Rosa y Buenos Aires (2b)- Un estudio realizado por el CEPE (Evaluación de Políticas basadas en Evidencia) de la Universidad Torcuato Di Tella analizó el impacto en el mercado inmobiliario provocado por las regulaciones de la ley de alquileres 27.551 (derogada por el DNU 70/23), la paralización de créditos hipotecarios y el fenómeno inflacionario que durante el 2023 año alcanzó un nivel de 211,4 %. Sin embargo, con la puesta en marcha de los nuevos créditos hipotecarios el mercado comenzó a moverse. En La Pampa hay señales de recuperación y mucha demanda de viviendas pequeñas en el centro.
Uno de los hallazgos del estudio es que las medidas de control de alquileres y el colapso del mercado hipotecario, debido a tasas de inflación prohibitivamente altas, fueron los principales impulsores de distorsiones significativas del mercado.
La ley de control de alquileres de 2020, que extendió la duración de los contratos e implementó un nuevo mecanismo de indexación, provocó una contracción sustancial en la oferta de viviendas, con una disminución de los listados del 21,3% en comparación con el período anterior a la existencia de la legislación.
Al mismo tiempo, la virtual desaparición de la financiación hipotecaria, con menos del 0,5% del PBI en stock de hipotecas, obligó a los potenciales compradores de viviendas a recurrir al mercado de alquiler, lo que tensó aún más la oferta.
Con relación al eventual impacto de los alquileres temporarios, a menudo identificados como el principal elemento distorsivo en los mercados de la vivienda, se determinó que su efecto resulta casi irrelevante, contribuyendo a una reducción de solo el 1,5% en la disponibilidad de alquileres a largo plazo en un período de 4 años.
Esto contrasta marcadamente con las distorsiones más significativas determinadas por el control de alquileres, la dinámica disfuncional del mercado crediticio y el impacto de la volatilidad macroeconómica.
Precisamente, el estudio de CEPE de la Di Tella identifica claramente los efectos negativos de la ley de alquileres, que provocó una reducción drástica de la oferta de viviendas de alquiler en CABA, con un aumento de los precios para cubrirse de la inflación y un redireccionamiento de propiedades hacia la venta. Todas estas variables se revirtieron y aceleran su normalización a partir de la derogación de la ley.





