General Pico (2b) – Fiscalía y Querella solicitaron que Antonela Pérez sea condenada a cadena perpetua. La mujer está acusada de haber asesinado a su pareja con un cuchillo. A mitad de diciembre se conocerá la sentencia.
En la última jornada del juicio contra Antonela Pérez, acusada de dar muerte a su pareja de una puñalada en el pecho, Fiscalía y Querella pidieron que se condene a la mujer por «homicidio calificado por el vínculo» y se le dicte una pena de prisión perpetua. La Defensa insistió en que Antonela era víctima de violencia de género y «se defendió» en el marco de un nuevo ataque de Facundo, por lo que consideró que se trató de «legítima defensa» y pidió que se la absuelva.
El 13 de diciembre se conocerá la sentencia de los jueces María José Gianineto, Marcelo Pagano y Carlos Pellegrino.
El fiscal Juan Pellegrino y el querellante, Michel Divoy, coincidieron en gran parte de sus fundamentos para señalar que la mujer fue la autora del crimen, sin indicios de que esa noche existiera un ataque del hombre, por lo que solicitaron la condena en los mismos términos. La única diferencia destacable entre dichas partes fue el contexto de violencia, que para la Fiscalía era «recíproca» mientras que para la Querella era ejercida de la mujer hacia el hombre.
En su alegato final, el fiscal aseguró que no tenía dudas que fue la mujer quien dio muerte a su pareja la madrugada del 3 de septiembre en el departamento del barrio Rucci. Las pruebas genéticas en el cuchillo lo corroboraron, con manchas hemáticas de la víctima en la hoja y ADN de la homicida en el cabo.
El fiscal negó que existiera violencia de género y consideró que se trataba de «violencia mutua, recíproca», para remarcar los mensajes de audio del teléfono peritado como muestra de esa situación.
Puso en evidencia las distintas versiones que la acusada dio sobre el hecho, cuando llamó a la ambulancia, lo que le dijo a los policías que llegaron, su testimonio en juicio y las declaraciones poco colaborativas en la entrevista con la perito psicóloga.
Aseguró que se trató de un «ataque súbito», sin que existieran forcejeos previos según la escena del crimen, mientras que quiso ocultar el arma homicida en el fondo de los platos sucios de la bacha.
El abogado querellante coincidió en un casi todo con la postura y argumentación fiscal, pero remarcó que la violencia era ejercida de Antonela hacia Facundo, y como prueba de ello destacó los audios donde remarcó el maltrato permanente de la mujer y respuestas de su pareja que buscaba evitar que la situación escalara en cada enfrentamiento.
También desvió la atención de los problemas de adicciones del fallecido durante su adolescencia, aunque reconoció que se emborrachaba los fines de semana «como cualquiera», mientras remarcó que no existieron pruebas de ataques físicos de él hacia ella, ni denuncias ni golpes certificados.
Defensa
A su turno, el abogado defensor Norberto Paesani pidió al Tribunal que analice el caso desde la violencia de género, al sostener que la mujer era víctima de ataques físicos, psicológicos y violaciones, que ocurrían cada vez que Facundo Pérez se emborrachaba o drogaba.
En ese marco, dijo que esa noche Antonela fue atacada mientras ambos tenían una gran graduación de alcohol en sangre, a su regreso del local nocturno. Dijo que Facundo la insultó, la zamarreó, la empujó contra la mesada, donde no pudo zafar y tomó lo primero que tenía a mano para defenderse, el cuchillo que estaba en la bacha.
Citó el expediente que durante la adolescencia de Facundo Pérez representó su exclusión de la casa familiar por los problemas con adicciones, para luego afirmar que «no hay prueba de que Facundo se haya recuperado de su adicción, todos dijeron que cuando consumía era una persona incontrolable».
También remarcó el glaucoma de Antonela que provocó la pérdida total de visión en un ojo y el 70% del otro, situación que le generaba un gran temor de quedar ciega cada vez que era atacada por su pareja. Señaló que «la forma en que lo apuñaló fue solo una maniobra defensiva, instintiva de alguien que no ve bien, no fue un ataque».
Y fundamento la ausencia de denuncias policiales o testimonios de familiares por las situaciones violentas «por vergüenza».
Paesani ratificó que se trató de un hecho de «legítima defensa», por lo que requirió la absolución e inmediata libertad de su defendida, quien llegó a juicio con prisión domiciliaria.





