Buenos Aires (2b) – En el 2024 cerraron casi 10.000 pymes nacionales y se perdieron más de 220.000 puestos laborales. Para este 2025, si el gobierno no cambia el rumbo, podrían cerrar otras 25.000 empresas. Desde Industriales Pymes Argentinos afirmaron que la industria nacional no está preparada para un mercado libre.
«Cerramos un año con ciertas expectativas que no fueron muy buenas porque el sector pyme y manufacturero ha tenido una retracción. Se perdieron 9.900 empresas en el sector productivo con más de 220.000 puestos de trabajo menos. Eso nos está marcando una situación que tiene que ver con la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, problemas de salarios, tiene que ver con la falta de mercado interno que ha deteriorado toda la cadena productiva», dijo Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA).
«Sabemos que la baja de la inflación es importante, necesaria, hay que reconocerlo. Lo que no es bueno es que no hay una política industrial. Tenemos una apertura de importaciones que el gobierno nacional está planteando en este plan de desregularización que es el mercado libre. La industria argentina no está preparada», afirmó el dirigente industrial en una entrevista con el programa «Hermosa Mañana» de Radio Splendid.
«Tenemos un costo energético alto, más del doble del precio internacional, tenemos impuestos altos, tenemos costos laborales, y esto nos pone en una situación de no competitividad», explicó.
Rosato consideró que este 2025 será un año «realmente preocupante» en los sectores manufactureros, que «son débiles y quedan vulnerables ante estas medidas de bajar los aranceles a las importaciones».
Respecto al costo que significan los salarios de las personas que trabajan en las pymes consideró que «en dólares, quedaron altos en el sector industrial-manufacturero, están sobrevaluados».
«Y sin embargo a la gente no le alcanza por eso hay una gran distorsión en la economía y de esto se sale bajando los costos de la producción, los costos que hacen que un producto se encarezca en dólares», añadió.
El entrevistado remarcó que se están empezando a ver problemas importantes en grandes fábricas, lo cual da la pauta de la gravedad de cómo está la situación en las pequeñas y medianas empresas.
«Tenemos mano de obra calificada que está desocupada. Se ubican rápidamente, pero no es tan fácil en un momento donde la industria está a la expectativa de qué es lo que va a pasar y nadie quiere incorporar nuevo personal, y el que se va no lo reponen», detalló.
Por otro lado, Rosato dijo que no se observa que haya una reactivación en el sector industrial manufacturero. «Si Argentina no puede exportar va a ser difícil que podamos este año crecer en el sector manufacturero e incorporar nuevo personal», agregó.
«Veníamos con una situación con las puertas abiertas de las empresas y formaban a su gente. Yo tomaba un chico que recién salía de la escuela y tenía que capacitarlo para poder operar una máquina, y eso lleva años. Y eso todavía está en pañales porque si nosotros tenemos una reactivación importante, estamos frente a un problema porque falta esa mano de obra capacitada. Con la que hoy está desocupada no alcanza», explicó.
«El problema de capacitar y tener gente preparada para trabajar con una máquina hoy corre por cuenta de las empresas. No hay ningún plan del Ministerio de Educación, de ningún lado, para realmente incentivar la generación de capacitación, todo eso se desapareció, los planes que había no están más», advirtió.
En este contexto, el presidente de IPA contó que muchas empresas pymes están pensando en importar. «Lo vemos con tristeza porque después de tanto esfuerzo, de inversión, que estemos retrocediendo. En vez de pensar como producir, fabricar, generar valor agregado, muchos están pensando en importar porque no tienen alternativa», expresó.
El dirigente industrial consideró que, en algún momento, la gestión de Javier Milei va a tener que tomar medidas para preservar la producción nacional. Entre esas medidas enumeró la baja de impuestos para la producción nacional y la suba de aranceles para los productos del exterior, con el objetivo de equiparar la balanza y que la industria no sufra las consecuencias graves que puede llegar a sufrir.
«Pueden llegar a cerrar 25.000 empresas en el 2025. Es el 5% de todas las empresas nacionales del sector productivo, no es tampoco una barbaridad si nos ponemos a pensar en una crisis de no competitividad», cerró.





