Santa Rosa (2b) – El consumo de carne en Argentina muestra signos de recuperación tras la crisis económica del año pasado. Desde principios de 2024, la ingesta de carne vacuna por habitante creció un 20%, pasando de los 39 kilos anuales registrados en el peor momento de la recesión a los actuales 48 kilos.
Sin embargo, a pesar de esta recuperación, los niveles aún se mantienen por debajo de los históricos y la preocupación ahora se traslada a los precios, que continúan en ascenso. En la última semana, el precio de la hacienda aumentó entre un 7% y un 9%, y las proyecciones indican que el kilo de asado podría alcanzar los $12,000 en los próximos días.
El incremento de los precios responde a múltiples factores, entre ellos la inflación, los costos de producción y la dinámica del mercado interno y externo. En este contexto, los consumidores enfrentan un escenario en el que, aunque la disponibilidad de carne ha mejorado, su acceso sigue condicionado por los constantes aumentos.





