Santa Rosa (2b) – Eran las 3:40 de la madrugada cuando un patrullero detectó el Chevrolet Cruze en una esquina de Eduardo Castex. La noche tranquila se rompió en un instante. Al encender las balizas y pedirle al conductor que se detuviera, este pareció dudar. Frenó por un momento en una intersección, pero en un abrir y cerrar de ojos pisó el acelerador y se perdió en la oscuridad.
Lo que siguió fue digno de una película de acción: sirenas encendidas, patrulleros comunicándose por radio y un joven de 18 años que, decidido a escapar, puso a prueba su destreza al volante.
Primero tomó la calle Eva Perón y luego salió disparado hacia la Ruta Nacional 35. Desde la comisaría local se dio aviso a Winifreda, con la esperanza de que lograran interceptarlo. Pero el Cruze no frenaba. Durante una hora zigzagueó por caminos vecinales, volvió sobre sus propios pasos y desconcertó a los uniformados. Cuando los efectivos de Winifreda creyeron tenerlo cercado, el fugitivo hizo un giro inesperado y retomó rumbo a Eduardo Castex.
La persecución se extendió. Conhelo, Rucanelo, La Maruja y Luan Toro se sumaron al operativo. Por radio, los policías intentaban adivinar su próximo movimiento, pero el joven, hábil en la fuga, logró eludirlos una y otra vez. Finalmente, cerca de las 5:30, la odisea terminó. En el cruce de las rutas provinciales 11 y 6, un patrullero encontró el Chevrolet Cruze abandonado en un camino de tierra. El motor todavía estaba tibio.
A pocos metros, las huellas delataron al conductor. Con linternas en mano, los agentes siguieron las pisadas hasta encontrarlo escondido entre los pastizales. No opuso resistencia. Estaba agotado, sin más caminos para escapar.
Horas después, se conoció que el auto había sido robado del taller de su padre en Santa Rosa. La propietaria, al enterarse, radicó la denuncia. Mientras tanto, el joven fue imputado por resistencia a la autoridad y hurto de vehículo, pero quedó en libertad tras ser notificado en ambas causas.
Los policías, todavía con la adrenalina a flor de piel, soltaron una sonrisa al ser consultados por la insólita escena final. “Ya había corrido bastante, no le quedaban más kilómetros por delante”, bromearon.





