Santa Rosa (2b) – Un operativo de Gendarmería Nacional realizado en octubre del año pasado en la Ruta Nacional 35, a la altura de Holmberg (provincia de Córdoba), terminó con la detención de dos hombres oriundos de General Pico, La Pampa, acusados de transportar casi un kilo y medio de cocaína y portar ilegalmente un arma de fuego. Ambos fueron procesados con prisión preventiva.
Se trata de Mauricio Ezequiel Lara, de 39 años, y Brian Sergio Schneider, de 30, quienes fueron interceptados a bordo de un Chevrolet Prisma. El control se volvió sospechoso por la actitud evasiva de los ocupantes, lo que motivó la intervención de Clow, una perra antinarcóticos entrenada por Gendarmería. El animal marcó con precisión el sector debajo de la guantera, donde hallaron 1,464 kilos de cocaína.
Además, Schneider llevaba un revólver calibre 32 sin autorización legal. En su contra pesaba, además, un pedido de captura por otra causa judicial.
La causa es instruida por el fiscal federal Rodolfo Cabanillas y el juez Carlos Ochoa, y esta semana la Sala A de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba, integrada por Eduardo Ávalos, Graciela Montesi y Liliana Navarro, confirmó el procesamiento de ambos pampeanos por el delito de transporte de estupefacientes. En el caso de Lara, se le sumó el cargo por siembra y/o cultivo de semillas para producir drogas ilegales.
La situación de Lara se agravó aún más cuando en su vivienda en General Pico encontraron 300 semillas de cannabis sativa, dos plantas de marihuana y una balanza de precisión. Para los investigadores, estos elementos demostrarían que el acusado se dedicaba al fraccionamiento de sustancias, no para consumo personal.
Un historial cargado
Ambos detenidos tienen antecedentes en La Pampa. Lara había recuperado la libertad apenas tres meses antes del operativo, tras cumplir condena por robo y estafa. Schneider, por su parte, cuenta con un pasado aún más grave: en 2012 fue condenado como menor por el asesinato de José Luis Echeverría en General Pico, a quien apuñaló en la vereda de su casa. Más tarde, en 2016, volvió a ser condenado por circular en una moto robada.
La hipótesis más firme del fiscal Cabanillas es que ambos viajaron desde Córdoba en dos vehículos —un Chevrolet Prisma y un Volkswagen Gol Trend— y que el Gol habría sido entregado como parte de pago por la droga, cuyo valor coincidiría con el del automóvil.
También se descartó la coartada de Lara, quien declaró que viajaban por motivos laborales y a cobrar dinero de una empresa, que luego negó cualquier vínculo con el acusado.
Con el procesamiento confirmado, los dos pampeanos seguirán detenidos a la espera del juicio oral, en una causa que vuelve a colocar a Río Cuarto como punto caliente en el mapa del narcotráfico nacional.





