Santa Rosa y Buenos Aires (2b)- La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) volvió a denunciar que las tasas municipales, lejos de financiar servicios, se transformaron en una herramienta de recaudación abusiva que castiga al productor.
En distintos municipios pampeanos, la llamada “tasa vial” —que debería destinarse al mantenimiento de los caminos rurales— se multiplica año a año, aunque los caminos sigan en el mismo estado: intransitables en invierno y polvorientos en verano.
A eso se suma la tasa de guías de hacienda, un tributo que nació en épocas de arreos y que hoy, con traslados digitalizados y en camiones, quedó como un resabio anacrónico. Pese a su obsolescencia, los municipios la sostienen porque es una fuente de ingresos rápida y difícil de eludir.
“Los intendentes encontraron en las tasas un impuesto encubierto. Pagan lo mismo productores de 100 hectáreas que los de 1.500, pero sin servicios proporcionales”, remarcan desde Carbap.
La queja no es nueva, pero se potencia en el actual escenario: mientras el campo sufre por la recesión y los costos en alza, los municipios de La Pampa siguen ajustando la soga fiscal con tributos sin contraprestación.
Carbap exige que se revisen estas normativas y que se ponga fin a una lógica que, bajo el pretexto de “tasas por servicios”, esconde en realidad un impuesto disfrazado que deteriora la producción pampeana.





