General Pico (2b Norte) – La madrugada del pasado martes en General Pico se vio interrumpida por un inusual y violento «raid» delictivo que mantuvo en vilo a las fuerzas de seguridad. Un joven de 18 años, en compañía de una adolescente, se convirtió en el protagonista de una serie de robos que, más que por su botín, sorprendieron por la forma en que fueron perpetrados y, sobre todo, por cómo llegaron a su fin.
Todo comenzó cuando la pareja, tras sustraer un vehículo, se embarcó en un recorrido por el centro de la ciudad. Su método era tan simple como destructivo: el joven se detenía frente a los comercios y, a patadas, destrozaba las vidrieras para ingresar y llevarse lo que encontraba. En un corto periodo, hasta ocho locales fueron víctimas de su furia, dejando a su paso un rastro de cristales rotos y cuantiosas pérdidas.
La policía, alertada por las denuncias, comenzó de inmediato una ardua tarea de reconstrucción de los hechos, analizando imágenes de cámaras de seguridad que confirmaban el accionar frenético. Sin embargo, el caso dio un giro inesperado cuando un familiar de la pareja involucrada, con una mezcla de desesperación y sentido común, se acercó a la Comisaría Segunda para pedir que los detuvieran en su propia casa.
Gracias a la intervención de este familiar, los uniformados se dirigieron al domicilio señalado y lograron detener al joven y a la chica, que estaba a solo tres días de cumplir 18 años y quedar judicializada. En el lugar, la policía encontró y recuperó varios de los objetos robados. Ante la jueza de Control, Jimena Cardoso, el fiscal de Delitos contra la Propiedad, Luciano Rebechi, le imputó una larga lista de delitos: hurto agravado, robos simples, y robos en grado de tentativa.
La jueza, tras escuchar a las partes, dictó un mes de prisión preventiva para el muchacho, quien carecía de antecedentes. Por su parte, la joven fue liberada por su condición de menor.





