Buenos Aires (2b)- La foto política del domingo no dejó lugar a dudas: el peronismo arrasó en la provincia de Buenos Aires y Cristina Fernández de Kirchner volvió a ocupar el centro de la escena con un mensaje dirigido al corazón de la crisis política que atraviesa el gobierno de Javier Milei. «¿Viste Milei?… Banalizar y vandalizar el “Nunca Más”, que representa el período más negro y trágico de la historia argentina, no es gratis».
Tras conocerse los resultados, la expresidenta salió a marcar el terreno: el pueblo bonaerense “fue claro” y expresó en las urnas que no hay lugar para políticas que destruyen producción, trabajo, educación y salud.
No hubo euforia desmedida ni festejo vacío. Cristina habló como siempre lo hace en momentos de definición: con mirada estratégica y tono de advertencia. El voto bonaerense, subrayó, no fue un accidente, sino un mensaje directo a Balcarce 50.
En criollo: la gente está harta del ajuste eterno, de la motosierra que no cierra, del “sálvese quien pueda” mientras se vacían heladeras y se reventan tarjetas.
La lectura no es sólo provincial. Lo que se juega en Buenos Aires se proyecta al mapa nacional: si el distrito más poblado le dio la espalda al experimento libertario, el peronismo vuelve a mostrar que conserva potencia electoral y territorial, incluso en el escenario más adverso.
Cristina, con pocas palabras, dejó planteado lo esencial: la política real no es la de los sets de televisión ni la de los trolls en redes. Es la que se cuenta en votos, en organización y en la persistencia de un movimiento al que algunos llevan décadas dando por muerto.





