Buenos Aires (2b) – Con 63 votos a 7, la Cámara Alta le dio la espalda al Presidente y dejó firme la ley de emergencia en discapacidad. Una derrota histórica que expone el aislamiento del Gobierno y su política de ajuste brutal.
Javier Milei acaba de recibir su cachetazo político más fuerte desde que llegó a la Casa Rosada. El Senado, con una mayoría aplastante de 63 votos contra apenas 7, rechazó su veto a la emergencia en discapacidad y convirtió en ley la medida que el Gobierno quería voltear.
No se trata solo de un revés legislativo: es la primera vez en 22 años que el Congreso tumba un veto presidencial en ambas cámaras. Un hecho que deja en evidencia el aislamiento del libertario y el hartazgo con una motosierra que apunta siempre contra los más vulnerables.
El debate estuvo marcado por la bronca contra Milei y contra su hermana Karina. José Mayans lo llamó “mafioso” y lo comparó con Nixon, mientras que Cristina Cándida López entonó en plena sesión el cántico popular: “Karina es alta coimera”.
Incluso desde bloques no kirchneristas sonaron advertencias durísimas: José María Carambia avisó que puede impulsar un juicio político si el Presidente insiste en no cumplir con la ley.
La única defensora del veto fuera del bloque libertario fue la senadora bullrichista Carmen Álvarez Rivero, que salió con la muletilla de siempre sobre “desestabilización”, pero terminó exigiendo que el propio Gobierno aumente de inmediato los aranceles para que las instituciones no cierren sus puertas.
Radicales y peronistas coincidieron en lo mismo: el ajuste no puede pasar por la gente con discapacidad. “La motosierra no es gestión, es abandono”, resumieron.
Con este golpe, Milei quedó desnudo frente al Congreso: sin respaldo, sin consensos y con un veto enterrado en la votación más clara desde que empezó su mandato. Una derrota que duele y que marca el principio del fin de su blindaje político.





