Santa Rosa (2b) – El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advirtió que la reciente eliminación transitoria de las retenciones para exportaciones de granos, dispuesta por el gobierno de Javier Milei mediante el Decreto 682/2025, representó “un premio exagerado” que terminó favoreciendo a un reducido grupo de multinacionales agroexportadoras, sin impacto positivo real para los productores.
La medida, vigente desde el 23 de septiembre y con un tope de USD 7.000 millones o hasta el 31 de octubre, se agotó en apenas 48 horas. Según CEPA, la velocidad en que se cubrió el cupo respondió a la presión de grandes cerealeras que aprovecharon el beneficio fiscal equivalente a casi USD 1.500 millones, principalmente en el complejo sojero.
Los grandes ganadores
Entre las empresas más beneficiadas se encuentran Cargill (USD 328 millones), LDC Argentina (USD 222 millones), COFCO (USD 199 millones), Aceitera General Deheza (USD 198 millones), Bunge (USD 167 millones) y Molinos (USD 151 millones). En conjunto, las seis firmas concentran casi el 87% de las toneladas involucradas y un ahorro tributario de más de USD 1.300 millones.
El trasfondo internacional
El informe señala que la decisión estuvo atravesada por la presión del Tesoro de Estados Unidos. El secretario Scott Bessent anunció en redes sociales que trabajaba con el gobierno argentino para terminar con la rebaja transitoria, en paralelo a las negociaciones por un swap de USD 20.000 millones con el Banco Central. El mensaje coincidió con el enojo de los farmers norteamericanos, que vieron cómo la soja argentina avanzaba en el mercado chino en detrimento de su propia producción.
Productores en desventaja
De acuerdo con CEPA, la supuesta mejora para los productores fue mínima o nula. La mayor parte de los embarques registrados no se correspondían con compras recientes de granos, sino con operaciones que las cerealeras irán completando en los próximos meses, incluso con cosechas aún no levantadas. “Cuando baje la espuma, los precios locales volverán a reflejar las retenciones descontadas, trasladando el costo a los productores”, advierte el informe.
Un modelo frágil
Para el CEPA, la medida fue parte de una serie de decisiones con las que el Ejecutivo busca “ganar tiempo en el frente cambiario” antes de las elecciones. Sin embargo, advierte que se trató de “pan para hoy y hambre para mañana”, dado que los USD 7.000 millones ingresados de manera anticipada fueron una solución transitoria a costa de una pérdida millonaria para las arcas del Estado.





