Buenos Aires (2b) – La economía argentina entró técnicamente en recesión durante el tercer trimestre del año, al registrar una caída del 0,3% respecto al período abril-junio, según estimaciones de la consultora Orlando J. Ferreres y Asociados (OJF). El informe, que se anticipa a los datos oficiales del INDEC, confirma el deterioro que ya venían marcando distintos indicadores: la baja del consumo, la caída de la industria, la merma de las inversiones y el retroceso de la recaudación fiscal.
En septiembre, la actividad económica se contrajo un 0,8% frente a agosto, aunque en la comparación interanual mostró una suba del 4,1% respecto a septiembre de 2024.
El trabajo de OJF detalló que la industria retrocedió un 1,1%, uno de los sectores más afectados junto con los servicios sociales y de salud (-1,6%), la administración pública y defensa (-0,9%) y el agro (-0,5%).
En contraste, la intermediación financiera y la actividad extractiva fueron las que sostuvieron el leve crecimiento interanual, con subas del 24,5% y 4,7%, respectivamente. A ellas se sumaron electricidad, gas y agua, que avanzaron 5,7%.
También mostraron números positivos —aunque por debajo del promedio general— el sector inmobiliario y la construcción (ambos +3%), el comercio (+2,6%) y el transporte y las comunicaciones (+1,1%).
Según la consultora, el resultado electoral del último domingo “relajó la tensión cambiaria y parece restablecer la confianza sobre el modelo económico”, aunque advirtió que “el resultado por sí solo no bastará para reactivar la actividad”.
Con dos trimestres consecutivos de caída, la economía argentina entra así formalmente en recesión, en un contexto donde los bancos y la intermediación financiera se convirtieron en la excepción al desplome general, al incrementar su actividad casi un 25%.





