Buenos Aires (2b) – “Karina es Javier. Es El Jefe. Y eso no va a cambiar”. La frase de un funcionario cercano a la secretaria general de la Presidencia resume el clima en la Casa Rosada tras la renuncia del canciller Gerardo Werthein y a pocos días de las elecciones legislativas. La disputa de poder entre Karina Milei y Santiago Caputo vuelve a tensar al oficialismo de La Libertad Avanza (LLA).
Werthein anticipó su salida luego de que el Presidente confirmara que evalúa formalizar a Caputo en un cargo. El canciller había sido blanco de las “milicias digitales” libertarias alineadas con el consultor, tras la polémica reunión de Milei con Donald Trump. La filtración de que el republicano condicionó su apoyo financiero al resultado electoral argentino generó desconcierto en los mercados.
En el entorno de Karina aseguran que su estructura no sufrirá grandes cambios tras la reestructuración que prepara Milei. “Santiago no va a tener más poder que ahora. Si ya echaron a un canciller…”, ironizan. La designación de Pablo Quirno, hombre de Luis Caputo, en reemplazo de Werthein fue interpretada como un avance del “caputismo”, aunque el “karinismo” confía en conservar el control político del Gobierno.
El rediseño del Gabinete se definirá el domingo por la noche, en una reunión entre Javier, Karina y Santiago Milei. Mientras los hombres de Caputo reclaman una estrategia más dialoguista con la oposición, los Menem —aliados de Karina— defienden la expansión territorial que, dicen, aseguró la gobernabilidad del Presidente.
En Balcarce 50 creen que, si LLA logra un resultado aceptable, Milei reforzará el “triángulo de hierro” con su hermana y Caputo. Pero si la elección golpea al oficialismo, la disputa interna promete recrudecer. Por ahora, todos esperan el veredicto de las urnas para saber quién quedará más cerca del verdadero centro del poder libertario.





