Santa Rosa (2b) – El padre del corazón de la víctima, Germán Alday, conmovió al Tribunal al relatar el momento en que se enteró de la muerte. Un psicólogo describió el «estrés postraumático» de la madre, y una amiga reveló el último mensaje de Lía: «Nos vemos a la vuelta». También declararon la esposa e hija de Francisco Roldán. La defensa puso el foco en que el acusado padecía problemas de visión sin diagnosticar y que el hecho desató una crisis familiar y económica devastadora. Al finalizar la tercera jornada del proceso oral, se produjo un incidente en las escaleras del Centro Judicial Santa Rosa.
El juicio contra Francisco Roldán por la muerte de Lía Falcón transitó este jueves su jornada más emotiva con la declaración de los testigos propuestos por la querella. Los testimonios se enfocaron en el impacto devastador que el siniestro vial tuvo en el círculo íntimo de la joven, desnudando el calvario que atraviesa su familia.
El primero en declarar fue Ángel Vallejos, testigo presencial que se encontraba en el semáforo de Cavero. Vallejos contó que vio a Lía esperando para cruzar y, tras una distracción, sintió «una explosión».
«Cuando levanto la vista, vi la cola del Falcón», relató Vallejos, quien se bajó a detener el tránsito junto a una mujer que cruzaba en moto. El testigo admitió no haberse atrevido a acercarse al cuerpo: «Vi a una chica tirada, a unos 30 metros, no me animé a llegar hasta ahí».
El dolor que impide el duelo
El drama de la familia fue analizado por el psicólogo Mariano Sancho, quien trata a la madre de Lía, Alejandra, desde el año 2023. El profesional describió cómo la condición de ansiedad preexistente de la mujer se agravó exponencialmente tras el hecho.

Según el psicólogo, la madre presenta estrés postraumático, insomnio y fatiga, siendo la principal dificultad la incapacidad de aceptar la muerte. «Hasta hoy no lo puede aceptar», dijo, señalando que este cuadro provoca serias dificultades en la inserción laboral y en la organización familiar.
El «papá del corazón»

Uno de los testimonios más desgarradores fue el de Germán Alday, el padre del corazón de Lía. Alday relató el momento en que supo de la tragedia, cuando su esposa lo llamó desde el hospital al no lograr contactar a Lía por celular.
«Entré al hospital, Ale [su esposa] me abrazó y me dijo Lía no está», contó Alday conmovido, y luego se detuvo en la construcción de su vínculo con la joven, a quien conocía desde los tres años. «Al principio no me quería, pero a prueba de chocolates me la fui ganando… un día me dijo si me podía decir papá y obvio que acepté».
Describió a Lía como «muy servicial» y orientada al cuidado (estudiaba Psicopedagogía). Alday concluyó su emotiva declaración con una frase que resonó en la sala: «Mi vida ya no es vida sin Lía. La única forma de sostenerse es que el día de mañana vamos a estar juntos».
Finalmente, Lucía Tuffoni, mejor amiga de Lía, la recordó como una «hermana de corazón» y «un ancla» para su familia. Tuffoni relató que se enteró del hecho estando de vacaciones y que el último mensaje que recibió de Lía fue: «Perdón por no haberte despedido, nos vemos a la vuelta».

Finalmente, declaró Candela Kruz, otra amiga de Lía. «Somos como hermanas, desde los 8 años nos conocemos… Ale y Pela nos criaron juntas», subrayó la joven.
«Hacíamos todo juntas, desde los 8 años. La gente creía que éramos mellizas porque andábamos juntas, vestidas igual, mismo corte de pelo», recordó.

«Era muy buena, simpática, estaba para todo, no te dejaba sola», dijo en otro tramo de su declaración. Y destacó el rol de Lía en su entorno. «Ella era el motor de su familia. Ayudaba sus hermanos, los aconsejaba, hacía la comida… ella tenía un montón de proyectos. A mí la vida se me frenó sin Lia, solo me levanto para ir a trabajar», añadió y -conmovida- no pudo continuar con su declaración ante el tribunal.
La jornada deja en evidencia que, más allá de la prueba pericial, la herida abierta en la familia Falcón es el principal motor del proceso judicial.

«No la vi, no la vi»: La familia de Roldán buscó instalar el factor visual

Ambos relatos se concentraron en las secuelas emocionales y económicas que la tragedia generó en el núcleo familiar del imputado, además de introducir una posible justificación médica sobre la falta de visibilidad del conductor.

El shock y la posible ceguera
Fabiana Bravo, esposa de Roldán por 30 años, relató los instantes posteriores al siniestro, haciendo hincapié en el shock que sufrió su marido: «Francisco estaba en shock, me decía que pasó en amarillo, casi en rojo y repetía no la vi, no la vi».

El testimonio de Bravo introdujo un elemento crucial para la defensa: la visión. Contó que Roldán «siempre usó anteojos para ver de cerca y de lejos», pero que el problema se agravó tras el choque. «Estando en casa me dijo que no veía, que estaba peor. Ahí lo convencí de que fuera al oculista y ahí le tomaron la presión ocular, le dijeron que probablemente tenía glaucoma». Con este relato, la defensa intenta instalar que una condición médica no diagnosticada pudo haber influido en su capacidad de reacción.
Respecto al vehículo, Bravo afirmó que Roldán «tenía muy bien el motor» del Ford Falcón y lo estaba utilizando para trabajar porque su otro vehículo estaba roto.
La devastación familiar y económica
La declaración de Alexia Roldán, hija del acusado, complementó el relato de la crisis familiar. Describió una «excelente relación» con su padre, quien era un sostén fundamental para ella y sus hermanos, uno de los cuales está internado por adicción.
«Esto nos afectó a todos, a mis hermanos, a mi mamá que tuvo ataques de pánico. A nivel familiar fue devastador», testificó Alexia, que se enteró del accidente cuando su pareja le dijo: «Tu papá tuvo un accidente, creo que mató a una chica».
La hija del acusado enfatizó la dependencia económica de su familia hacia Roldán: «Mi papá es un sostén muy importante… Nosotros dependemos directamente de él». Explicó que, desde la detención, la pareja de Alexia está haciendo «changas» pero que la falta del sustento principal ha generado un quiebre financiero.
Los testimonios de la familia contrastaron fuertemente con la crudeza del dolor expuesto por la querella en la misma jornada, buscando humanizar al acusado y exponer las consecuencias colaterales del siniestro.
La hija de Francisco Roldán agredió a una amiga de Lía
Alexia Roldán, hija del imputado, agredió físicamente a una de las mejores amigas de la víctima, quien quedó con marcas visibles en el cuello.
El incidente se produjo al culminar la audiencia. Primero salieron los familiares de Roldán y, momentos después, los familiares de Lía Falcón. En las escaleras del Centro Judicial, Alexia Roldán, la hija del imputado, se cruzó con Candela, una de las mejores amigas de la víctima.

Según el relato de los testigos y la familia de Lía Falcón, el cruce degeneró en una agresión física: Alexia Roldán atacó a Candela y la tomó por el cuello, provocándole marcas visibles en la zona. Esa situación generó luego una pelea generalizada, como se puede ver en el video.
La familia Falcón aseguró que esta agresión no es un hecho aislado, sino la culminación de una serie de actitudes «desafiantes» que la hija del acusado ha tenido hacia ellos durante el proceso judicial.
Tras el incidente, la familia de la víctima confirmó que radicó la denuncia formal por la agresión física en la Seccional Sexta de la Policía.

Fuente: El Diario de La Pampa.





