Santa Rosa (2b) – El peronismo pampeano encara las legislativas con un doble objetivo: recuperar la segunda banca en Diputados que perdió en 2021 y comenzar a ordenar su interna de cara al 2027. No se trata solo de una elección nacional; también es una pulseada provincial donde se mide el liderazgo, la gestión y la proyección de los intendentes en las principales ciudades.
La estrategia oficialista combina defensa del modelo provincial —centrada en la figura de Sergio Ziliotto— con una narrativa de autonomía frente al escenario nacional. Pero, al mismo tiempo, dentro del PJ se juegan posiciones claves: las intendencias de Santa Rosa y General Pico son hoy los polos de influencia más visibles y su desempeño en esta elección marcará quiénes llegan mejor parados para disputar la sucesión.
La unidad aparente del justicialismo pampeano encubre tensiones y ambiciones. Mientras Ziliotto busca consolidar su legado y asegurar la continuidad de su proyecto, varios sectores miden fuerzas en silencio. Recuperar una banca en el Congreso sería un triunfo político que no solo equilibraría la representación pampeana, sino que también reforzaría al gobernador en la interna partidaria.
Estas legislativas funcionan, entonces, como un primer round hacia el 2027: una elección donde el peronismo no solo busca votos, sino reafirmar su control territorial y definir quién conducirá el próximo capítulo de su historia en La Pampa.





