Buenos Aires (2b) – Con la mesa política trabajando a toda velocidad y a menos de tres semanas del recambio parlamentario, el Gobierno nacional cree estar cada vez más cerca de reunir los votos necesarios para aprobar el Presupuesto 2026 durante las sesiones extraordinarias. En Balcarce 50 evitan mostrarse triunfalistas, aunque en el círculo encargado del poroteo parlamentario repiten que el número “está al alcance de la mano” y que diciembre podría cerrarse con un presupuesto sancionado.
El clima de negociación es intenso. Funcionarios nacionales, gobernadores aliados y espacios dialoguistas coinciden en que definir el esquema de gastos e ingresos del próximo año es un paso indispensable para ordenar la nueva etapa política. En ese marco, el ministro del Interior, Diego Santilli, y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, multiplican reuniones. El Gobierno ya consiguió apoyos claves: radicales cercanos a mandatarios provinciales, bloques provinciales y legisladores que se incorporaron al armado libertario tras el triunfo electoral.
Santilli mantiene una agenda cargada: ya sumó el compromiso de Gerardo Zamora en Santiago del Estero y ahora buscará cerrar acuerdos en Misiones, mientras Martín Menem y Patricia Bullrich conducen la estrategia parlamentaria, fortalecidos por la ampliación del bloque oficialista. En paralelo, Karina Milei asumió de facto la coordinación de la mesa política, mientras Santiago Caputo se mantiene en segundo plano y “Lule” Menem opera la ingeniería fina del poroteo.
El Gobierno también lanzó señales puntuales para atraer voluntades. Entre ellas, incluyó en el temario de extraordinarias una reforma a la Ley de Glaciares, un reclamo histórico de provincias mineras como San Juan, Catamarca, Mendoza y Salta. Esa movida, combinada con beneficios a empresas estatales estratégicas, ya generó rupturas dentro de Unión por la Patria y abrió nuevas puertas para sumar diputados y senadores.
En la Casa Rosada calculan que en Diputados podrían alcanzar unos 120 votos entre propios y aliados, quedando cerca de la mayoría absoluta. En el Senado, la combinación de libertarios, radicales, Pro y representantes provinciales también conforma un escenario favorable. Por ahora, el oficialismo mantiene la cautela, pero puertas adentro confía en que el Presupuesto 2026 podrá ser debatido y aprobado apenas juren los nuevos legisladores.





