Santa Rosa (2b) – El gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, avanza con una jugada política que empieza a incomodar al peronismo federal: quiere que el PJ pampeano tenga sello propio en el Senado, con identidad y conducción diferenciada del bloque central. La estrategia tomó fuerza en los últimos días, justo cuando algunos gobernadores y senadores evitaron participar de la cena que buscaba ordenar la bancada peronista en la Cámara alta, entre ellos el sector de Raúl Jalil. Esa ausencia dejó a la vista que la unidad del espacio está lejos de estar asegurada.
Ziliotto trabaja para posicionar a La Pampa como actor con voz propia dentro del rearmado peronista. La presencia del senador Daniel Bensusán, alineado siempre con el gobernador, es una ficha clave para consolidar esa idea. El pampeano busca que su provincia deje de ocupar un rol secundario dentro del esquema federal y pase a tener peso real en la mesa donde se toman decisiones nacionales.
La estrategia del gobernador tiene dos dimensiones. Por un lado, fortalecer un PJ autónomo en el Senado, que no dependa completamente de la conducción histórica del bloque; y por otro, proyectar la identidad pampeana como parte de un nuevo mapa de poder dentro del peronismo. En un momento en el que el partido rediscute liderazgos y alianzas tras un ciclo desgastado, Ziliotto intenta ocupar un espacio que considera vacante.
El movimiento genera expectativas, pero también tensiones: cualquier avance hacia un sello propio puede interpretarse como un intento de diferenciación que complique la cohesión interna. De todos modos, Ziliotto evalúa que el contexto actual –fragmentación, reacomodos y búsqueda de nuevos referentes– abre una oportunidad inédita para que provincias medianas ganen protagonismo.
En este escenario, La Pampa ya no quiere ser espectadora. Ziliotto apuesta a que su sello propio en el Senado se convierta en una herramienta real de negociación y de construcción política, capaz de darle al peronismo pampeano un lugar más relevante en la discusión nacional. El desafío será hacerlo sin terminar de abrir heridas en un PJ que hoy atraviesa uno de sus momentos más frágiles.





