Santa Rosa (2b) – La crisis de RefiPampa, la refinería ubicada en 25 de Mayo en la que Pampetrol posee el 20 % de las acciones, entró en una etapa crítica. El 29 de agosto el directorio de la empresa decidió, por mayoría, presentarse en concurso preventivo debido a una falta de liquidez y capital de trabajo negativo. Pampetrol votó en contra de esa decisión, advirtiendo que no contaba con información suficiente sobre el nivel de endeudamiento ni sobre las consecuencias que podía tener para las y los trabajadores.
La situación fue confirmada esta semana por la vicepresidenta de Pampetrol, Cecilia Baudino, en la Legislatura pampeana: “Ya a principios de año la situación de RefiPampa era alarmante”. Según explicó, la compañía comenzó a mostrar señales de deterioro financiero desde comienzos de 2025, con una caída progresiva en su calificación crediticia que culminó en “default” tras la apertura del concurso.
Una empresa en caída
RefiPampa se creó en 2011 con el objetivo de procesar crudo convencional y no convencional. En su mejor momento —2018— operó al 95 % de su capacidad y llegó a refinar hasta 1.600 m³ diarios. Sin embargo, en los últimos meses acumuló deudas que la llevaron a incumplir pagos, entre ellos con Pampetrol, a la que le debe más de 2,2 millones de dólares por venta de crudo y servicios de despacho.
Aun así, la petrolera provincial continúa proveyéndole petróleo, con una operatoria semanal y pagos cada quince días. Según Baudino, esa decisión se tomó para evitar consecuencias sociales mayores: suspender el suministro significaría paralizar la producción y poner en riesgo los puestos de trabajo en 25 de Mayo.
Lo que está en juego
Pampetrol se encuentra en una posición compleja: es acreedora y a la vez accionista minoritaria de la refinería. Esto significa que la deuda de RefiPampa con la empresa provincial podría tardar años en recuperarse —si es que se recupera—, y que una eventual quiebra dejaría a la provincia únicamente con las acciones, sin resguardo sobre el capital invertido ni posibilidad de cobrar la totalidad de lo adeudado.
Además, RefiPampa era uno de los principales destinos del crudo pampeano, lo que genera un segundo problema: la logística. Vender el petróleo a otras refinerías implica mayores costos de transporte y menores ingresos para Pampetrol. Por eso, mientras el proceso judicial avanza, la empresa estatal prueba alternativas con pequeñas refinerías privadas para no quedar atada a un solo comprador.
Impacto para los pampeanos
La crisis de RefiPampa no sólo afecta a Pampetrol como empresa: compromete parte de los ingresos públicos que la provincia obtiene a través de su petrolera estatal. Cada dólar que la refinería no pague o demore en pagar es un recurso que deja de ingresar a las arcas pampeanas. Además, si la operación se interrumpe, se pondrían en riesgo decenas de empleos directos e indirectos en 25 de Mayo y su zona de influencia.
Por ahora, Pampetrol intenta sostener el equilibrio: mantener la producción, cobrar lo adeudado y garantizar la continuidad laboral, mientras sigue de cerca el proceso judicial. Pero el panorama es incierto y los resultados del concurso serán determinantes.
En palabras de Baudino, la prioridad es “actuar con responsabilidad, priorizando la estabilidad productiva y el resguardo del interés público”. Lo que está en juego, en definitiva, es mucho más que una refinería: es el impacto que una mala administración privada puede tener sobre una empresa estatal y, por extensión, sobre los recursos de toda la provincia.





