Santa Rosa (2b) – La interna radical sumó un dato político inesperado: Alexis Iturrioz competirá contra Martín Berhongaray por la conducción del Comité Provincia. La interna fue confirmada por la Junta Electoral Partidaria a este medio. No se trata de una cruzada personal ni de un intento de desafiar al berhongarismo en términos estratégicos, sino del reflejo más nítido de un malestar que viene creciendo entre los afiliados.
Iturrioz, que hasta hace poco formaba parte del armado de Daniel Kroneberger, decidió despegarse de esa estructura y jugar solo, sin aparato, sin padrinazgos y sin acuerdos internos previos. Su candidatura no está montada sobre un discurso renovador ni sobre un perfil de liderazgo alternativo; es, más bien, la expresión de una base radical cansada de que las decisiones siempre se concentren en pocas manos.
El gesto de presentarse a una interna provincial contra Berhongaray funciona como un termómetro: algo se rompió en la paciencia del afiliado promedio, que ve una conducción repetida, poco permeable al debate interno y alejada de las preocupaciones reales del radicalismo territorial. La aparición de Iturrioz, entonces, no es una amenaza organizada al liderazgo de Berhongaray, sino una señal de que el orden histórico del partido ya no se sostiene por obediencia automática.
En el fondo, lo que empezó a emerger es un mensaje interno más profundo: si la UCR no abre la participación y no oxigena la discusión, la protesta se canaliza en la boleta. Y que sea Iturrioz —sin estructura y sin red— quien se anime a dar el paso, muestra el nivel de desgaste de un radicalismo que hace tiempo dejó de sentirse representado por sus cúpulas.





