Buenos Aires (2b) – El secretario general adjunto del sindicato de empleados de Estaciones de Servicio, Carlos Acuña (h), fijó una postura firme frente al debate por la reforma laboral que impulsa el Gobierno Nacional. Señaló que, hasta el momento, todo lo que circula “es abstracto”, porque el Ejecutivo aún no difundió el texto final del proyecto. “No tenemos la letra del proyecto; todo está en suspenso. Hasta que no la tengamos, no sabemos concretamente cuáles son las ideas para modificar la Ley de Contrato de Trabajo”, explicó.
Acuña mostró especial preocupación por el borrador que trascendió en los últimos días a través de los medios, basado en una propuesta impulsada el año pasado por un grupo de legisladores. Lo que generó más malestar dentro del gremio fue que uno de los firmantes era un empresario del propio sector de Estaciones de Servicio. “Nos llama mucho la atención que un empresario de nuestro sector haya firmado un proyecto de ley totalmente regresivo. Nos lleva más de sesenta años atrás, antes de la Ley de Contrato de Trabajo y de los convenios colectivos”, cuestionó.
Según remarcó, el texto difundido habilita que un trabajador pueda renunciar a derechos adquiridos, debilita los convenios colectivos al dejarlos como simples referencias salariales y relativiza las condiciones laborales pactadas sectorialmente. “Sabemos que en la práctica el salario mínimo de convenio termina siendo el salario máximo. Desde las petroleras hasta el estacionero más pequeño, todos toman esos parámetros. Es un proyecto muy dañino para los trabajadores”, afirmó.
El dirigente sostuvo que, si la versión oficial finalmente confirma ese rumbo, quedará claro que se trata de “una iniciativa hecha a medida de un empresariado goloso que quiere trabajadores sin derechos laborales y que cada empresa fije sus propias reglas”. Ante ese escenario, reiteró que el gremio lo rechaza “de plano” y que la respuesta del movimiento obrero será proporcional al ataque.
Acuña anticipó que, si el Gobierno avanza con una reforma que implique retrocesos, la CGT impulsará un plan de lucha con movilizaciones y paros generales. “Ojalá que no sea así, pero si la idea del Gobierno es modernizar sacando derechos, retrotrayéndonos seis décadas atrás, seguramente habrá un gran plan de lucha. Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que los trabajadores no vuelvan a una era de preesclavización”, concluyó.





