Santa Rosa y Buenos Aires (2b)- En medio de un ajuste nacional que golpea de lleno a las cuentas provinciales, La Pampa vuelve a aparecer entre las jurisdicciones con mejor capacidad de gasto por habitante. El dato surge de un informe del Iaraf que analizó la evolución de los ingresos provinciales entre 2010 y 2024 y que confirma la tendencia: mientras la mayoría de los distritos retrocedió por la caída de transferencias no automáticas, la provincia sigue entre las cinco de mayor fortaleza fiscal.
El contraste con el presente inmediato es evidente si se observa la situación de sectores privados en crisis. Granja Tres Arroyos, por caso, terminó de pagar los aguinaldos de mitad de año hace apenas unas semanas y sólo cubrió alrededor del 20% de los sueldos de octubre. El temor a un nuevo incumplimiento en noviembre condensa el clima económico en la región, atravesado por recesión y ajuste.
Transferencias en picada
El informe del Iaraf muestra que la caída de los giros nacionales discrecionales —los ATN y otras transferencias no automáticas— es el elemento que más explica el deterioro generalizado de las cuentas provinciales. Según Politikon Chaco, esos envíos se desplomaron un 69% real desde la asunción de Javier Milei. A esto se suma la interrupción de fondos para transporte y para el Fondo Docente, prestaciones que varias provincias debieron absorber con recursos propios.
En paralelo, creció el peso relativo de Ingresos Brutos, un impuesto cuestionado por su efecto cascada. Pese a eso, el ministro de Economía, Luis Caputo, anticipó que cualquier reforma impositiva será “gradual”, en línea con la formalización de la economía.
El impacto del ajuste se siente parejo: en noviembre, las transferencias automáticas cayeron 5,4% interanual por el mal desempeño de Ganancias, IVA e impuestos internos. Si el mes cierra sin ATN, sería la primera vez en el año que quedan en cero.
Quiénes suben y quiénes caen
Entre 2010 y 2024, sólo dos jurisdicciones lograron incrementar su capacidad de gasto real: la Ciudad de Buenos Aires —por el cumplimiento del fallo de coparticipación— y Neuquén, impulsada por IIBB y regalías petroleras. En el otro extremo, San Luis, San Juan y Chubut tuvieron doble caída: menos capacidad de gasto y menos correspondencia fiscal.
Si la lupa se posa únicamente sobre la capacidad de gasto, el mapa es más dramático: Santa Cruz (-34,6%), La Rioja (-30,3%), Tierra del Fuego (-27%), Jujuy (-25,9%) y Santiago del Estero (-25,9%) encabezan los retrocesos más pronunciados.
La Pampa, en el lote de arriba
En ese contexto, La Pampa vuelve a destacarse. Junto con Santa Cruz, Tierra del Fuego, Neuquén y La Rioja, integra el grupo de provincias con mayor capacidad de gasto por habitante. Esto no es nuevo: forma parte de una tendencia sostenida en el tiempo, marcada por una estructura fiscal ordenada, la jerarquía de sus recursos propios y una exposición menor a la volatilidad que afecta a otros distritos más dependientes de transferencias discrecionales.
La foto comparada es elocuente: mientras en 2010 la brecha entre la provincia con mayor capacidad de gasto y la de menor capacidad era del 381%, en 2023 se ubicó en 335%. Aun con una reducción en la dispersión, las diferencias estructurales persisten. Y La Pampa sigue ubicada en el cuadrante competitivo.
Un país con asimetrías persistentes
El Iaraf remarca que las distancias no sólo se mantienen, sino que se vuelven más evidentes cuando las provincias enfrentan un escenario de recursos nacionales menguantes. Las más pobladas —Buenos Aires, Mendoza, Santa Fe, Salta y Córdoba— muestran menor capacidad de gasto efectiva por habitante. Las de mayor densidad de recursos per cápita, entre ellas La Pampa, exhiben una resiliencia que en tiempos de ajuste se vuelve más visible.
Con 42% de los ingresos provenientes de recursos propios y 58% de transferencias automáticas, el esquema de financiamiento provincial dejó expuesta la dependencia de los giros nacionales. En paralelo, sigue sin señales la ley que busca automatizar el reparto de ATN, impulsada por los 23 gobernadores y el jefe de Gobierno porteño: por ahora, en la Casa Rosada se evalúa sostener la discrecionalidad bajo un sistema de “premios y castigos”.
En un país donde la torta se achica, la discusión no es sólo cuánta plata llega, sino qué tan preparado está cada distrito para soportar el golpe. Y ahí, como marca el informe, La Pampa sigue mostrando que administra desde una plataforma más sólida que el promedio nacional.





