Santa Rosa (2b) – El puente de la Ruta Nacional 22 que une Río Colorado con La Adela volvió a encender las alarmas por su deterioro estructural. A menos de seis meses del último mantenimiento, la traza presenta juntas de dilatación expuestas, asfalto levantado, grietas profundas y un tránsito que avanza a paso de hombre entre saltos, vibraciones y maniobras forzadas.
Con la llegada de las altas temperaturas, el problema se repite. El asfalto se ablanda, el tránsito pesado continúa circulando sin restricciones y los arreglos provisorios vuelven a ceder. Fragmentos sueltos, pozos y huecos peligrosos quedaron al descubierto en un tramo por el que circulan a diario vehículos particulares, colectivos y camiones, sin margen para errores.
En los últimos días, además, se registraron varios episodios de camiones varados sobre el puente por desperfectos mecánicos, lo que generó largas filas, demoras de varias horas y maniobras riesgosas para quienes intentaban cruzar. El trayecto, de poco más de 100 metros, se transforma así en una prueba de paciencia e incertidumbre para los conductores.
El puente es una de las principales puertas de ingreso a la Patagonia y cumple un rol estratégico para la logística regional y el movimiento vinculado a Vaca Muerta. Mientras tanto, crece la preocupación entre transportistas y usuarios habituales ante la falta de una solución de fondo que garantice seguridad y previsibilidad en un corredor clave del país.





