Buenos Aires (2b) – La diputada rionegrina Lorena Villaverde, envuelta en un escándalo por presuntos vínculos con el narcotráfico y una causa penal en Estados Unidos, anunció que pone a disposición su renuncia a la banca de senadora que había obtenido en las elecciones de octubre. Aunque deja en suspenso su llegada a la Cámara alta, conservará su actual escaño en Diputados, donde aún le restan dos años de mandato.
Su salida del Senado ocurre en medio de una fuerte tensión política. La semana pasada no pudo jurar junto a los otros 23 senadores electos luego de que su propio bloque, La Libertad Avanza, pidiera devolver su diploma a la comisión de Asuntos Constitucionales para un nuevo análisis. El pampeano Daniel Kroneberger también había reclamado que Villaverde no asumiera hasta aclarar su situación, lo que profundizó la presión institucional.
En un mensaje publicado en X, Villaverde aseguró que “sectores del viejo régimen” buscaron usar su caso para frenar reformas y debilitar al oficialismo en la Cámara alta. Dijo que no permitirá que la utilicen “como pieza para detener el rumbo que millones de argentinos eligieron” y que su decisión apunta a evitar que el conflicto se convierta en un obstáculo político.
“Pongo a disposición mi renuncia a la banca de Senadora por Río Negro”, expresó, señalando que su intención es no ser un “instrumento para dañar al Gobierno, a las reformas y al futuro de los argentinos”. Si su renuncia es aceptada, quien asumirá en su lugar será Enzo Fullone.
La situación de Villaverde vuelve a exponer las tensiones internas en el oficialismo y deja abierto el interrogante sobre los criterios con los que el Senado evaluará los casos de los legisladores cuestionados antes de permitir su incorporación definitiva.





