Santa Rosa (2b) – A través del Decreto N.º 1911, el Poder Ejecutivo pampeano oficializó la extinción del «Fideicomiso de Administración de Cartera Judicial y Morosa», conocida desde finales de los 90 como la “cartera Sucia”. Esta herramienta, creada originalmente en el año 2001 para sanear las cuentas del Banco de La Pampa (BLP), llega a su fin tras haber cumplido los objetivos principales para los que fue diseñada hace más de dos décadas.
La medida implica que los activos residuales que aún permanecen sin cobrar —principalmente dos terrenos y otros bienes de escaso valor— pasarán directamente a la órbita del Banco de La Pampa para su gestión futura. Según explicaron fuentes de Casa de Gobierno, la decisión se fundamenta en una cuestión de eficiencia administrativa: los costos de mantener la estructura del fideicomiso superaban ampliamente el valor de las deudas que quedaban por recuperar.
El fideicomiso fue una pieza clave durante la crisis de 2001, permitiendo que la Provincia comprara la cartera de deudores morosos del BLP para capitalizar a la entidad financiera y protegerla de las rígidas normas del Banco Central. Con esta liquidación, se cierra un capítulo de la ingeniería financiera provincial que permitió preservar la estabilidad del banco estatal en sus momentos más complejos.
A fines de los años ’90 y comienzos de los 2000, se hablaba de una cartera irregular que oscilaba entre los 60 y 80 millones de dólares, aunque ese monto nunca fue oficializado como cifra definitiva, ya que se llegó a mencionar que el rescate del BLP fue por unos 120 millones de dólares.
Tampoco se difundió nunca un listado oficial que indicara quienes conformaban la cartera incobrable, que estaba concentrada en un núcleo de entre 30 y 50 empresas, productores agropecuarios y Pymes, aunque los clientes incluidos en la cartera judicial y morosa oscilaba entre 2.000 y 3.000 deudores.





