Santa Rosa y Buenos Aires (2b) – El mercado de los combustibles en la Argentina atraviesa una etapa de fuerte reconfiguración, marcada por la salida y el ingreso de jugadores de peso, redefiniciones estratégicas y negociaciones que involucran activos millonarios. En ese contexto, Shell —operada en el país por el grupo brasileño Raízen— analiza alternativas sobre su continuidad en el negocio local, mientras Chevron avanza posiciones y emerge como un actor central del nuevo esquema energético.
Según un análisis publicado por iProfesional, Raízen activó un proceso de revisión profunda de sus operaciones en la Argentina, que incluye la posibilidad de desprenderse parcial o totalmente de su red de refinación y comercialización de combustibles, en un escenario de márgenes ajustados, alta volatilidad macroeconómica y cambios en la regulación del sector. Shell cuenta en el país con más de 700 estaciones de servicio, una refinería clave como Dock Sud y una porción relevante del mercado minorista de naftas.
La movida no implica, al menos por ahora, una retirada inmediata, pero sí abre la puerta a ventas de activos, asociaciones estratégicas o un repliegue ordenado, en línea con lo que ya hicieron otras multinacionales que optaron por reducir su exposición en la Argentina.
Chevron entra en escena
En paralelo, Chevron comenzó a ganar protagonismo en el downstream, un segmento históricamente dominado por YPF, Shell y Axion. La petrolera estadounidense, con fuerte presencia en Vaca Muerta, busca ahora integrarse verticalmente y avanzar sobre el negocio de refinación y comercialización, algo que hasta el momento tenía como deuda pendiente en el país.
El eventual ingreso de Chevron al negocio de las estaciones de servicio —directamente o a través de alianzas— reordena el mapa petrolero argentino, genera expectativas en el sector y despierta tensiones entre los grandes jugadores, en un mercado que empieza a concentrarse nuevamente.
Detrás de estas decisiones aparecen factores clave: la liberación parcial de precios, la caída del consumo, la presión impositiva, los costos logísticos y la necesidad de inversiones permanentes en infraestructura. En ese escenario, las multinacionales revisan números y redefinen estrategias, mientras los grupos regionales o nacionales buscan oportunidades para crecer.
La Pampa, con impacto por ahora neutro
En este tablero nacional, La Pampa observa con atención pero sin sobresaltos inmediatos. Actualmente, Shell cuenta con 10 estaciones de servicio en la provincia, distribuidas de la siguiente manera: dos en Realicó, tres en General Pico, una en Winifreda, dos en Santa Rosa, una en Catriló y una en Guatraché.
Por el momento, no hay anuncios de cierres ni cambios operativos en la red pampeana, y el funcionamiento cotidiano de las estaciones se mantiene con normalidad. Sin embargo, el futuro de estos activos quedará atado a lo que finalmente defina Raízen respecto de su negocio en la Argentina y a cómo se concrete el ingreso de nuevos jugadores al mercado.
Mientras tanto, el sector de los combustibles vuelve a ser escenario de una rosca empresaria de alto voltaje, donde se cruzan intereses internacionales, decisiones políticas y un mercado interno que sigue siendo tan estratégico como imprevisible.





