Buenos Aires (2b) – Pese al clima de mayor estabilidad financiera post-elecciones, la actividad fabril tocó mínimos de un año y medio y la construcción registró su peor dato mensual desde octubre de 2024. El impacto de las importaciones y la menor demanda interna golpean con fuerza a los sectores textil y automotriz.
El panorama para los sectores motores de la economía argentina se oscureció durante el penúltimo mes de 2025. Según los datos publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), tanto la industria como la construcción anotaron retrocesos significativos que encienden luces amarillas sobre la velocidad de la recuperación económica.
Industria: el impacto de la apertura y la caída del consumo
El Índice de Producción Industrial (IPI) registró en noviembre una contracción del 0,6% respecto a octubre, marcando su tercera caída mensual consecutiva. Se trata del nivel de producción más bajo desde julio de 2024. La comparación interanual es aún más cruda: un derrumbe del 8,7% frente a noviembre de 2024 (el pico de la gestión actual).
El informe del organismo oficial destaca que sectores clave se encuentran en terreno negativo debido a una combinación de menor demanda interna y la competencia de productos importados:
Textiles, prendas de vestir, cuero y calzado: cayeron un 22,7%.
Automotores: retrocedieron un 20,7%, afectados por la menor demanda de Brasil y la irrupción de vehículos chinos en la región.
Electrodomésticos: la fabricación de aparatos de uso doméstico se desplomó un 39,7%, con heladeras, freezers y lavarropas a la cabeza de la baja.
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, solo la refinación de petróleo y la industria alimenticia han logrado mantener saldos positivos, aunque esta última muestra un desgaste con un retroceso acumulado del 2% en lo que va del año.
La construcción no encuentra piso
Por su parte, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró un hundimiento del 4,1% desestacionalizado en noviembre. Es el peor registro mensual en más de un año, superado únicamente por la caída de octubre de 2024.

A pesar de este escenario, el sector presenta una dinámica dual. Por un lado, el acumulado anual de 2025 todavía se mantiene en terreno positivo (+6,6%). Por otro, el consumo de insumos muestra realidades opuestas: mientras el asfalto (+33,2%) y el hormigón elaborado (+19,7%) crecieron con fuerza —impulsados posiblemente por infraestructura—, los materiales vinculados a la vivienda como el ladrillo hueco (-19,3%) y los pisos cerámicos (-15,0%) sufrieron fuertes bajas.
Expectativas y Empleo
A pesar de la caída en la actividad, el empleo en el sector de la construcción resiste con un aumento interanual del 3,5%, alcanzando los 392.130 puestos de trabajo registrados. Sin embargo, el optimismo empresarial es escaso:
El 68,5% de las empresas privadas cree que la actividad no mejorará de aquí a febrero.
En el segmento de la obra pública, un 24% de los empresarios prevé que el nivel de actividad seguirá disminuyendo en el corto plazo.
La disipación de la incertidumbre electoral no parece haber sido suficiente para reactivar las decisiones de inversión y consumo en un contexto de fuerte competencia externa y debilitamiento del mercado interno.





