Buenos Aires (2b) – Si bien el Gobierno no incluye en su resultado fiscal los intereses capitalizados de los títulos en pesos, sí cuantifica la carga de estos intereses capitalizados en su planilla mensual de deuda. Discusiones en la city.
Una pregunta que sobrevuela en la city es cuán genuino es el superávit financiero base caja que reporta el Ministerio de Economía. De este modo, según un reciente análisis privado, informaron que al netear los intereses capitalizados el resultado financiero de 2025 se invierte: pasa de registrar un superávit de 0,2% del PBI a exhibir un déficit de 0,8% del PBI.
La metodología de la city para la capitalización de intereses
Según los expertos de esta consultora, parten de los números de capitalización nominal de intereses y le hacen un ajuste adicional: descomponen esa capitalización para tener en cuenta solamente los intereses que son positivos en términos reales. El argumento para hacer eso es sencillo: a nadie se le ocurriría sumar la capitalización del CER (en los bonos ajustables por inflación ) o la capitalización por la suba del tipo de cambio (en el caso de los bonos en dólares) a la hora de medir los intereses genuinos del resultado fiscal.
«No hay motivos, entonces, para no seguir la misma metodología con los títulos a tasa fija o a tasa variable (de lo contrario, bajo una hiperinflación el déficit financiero sería casi infinito siempre). De una capitalización nominal de intereses por $33,4 billones en todo 2025 calculamos que hubo $25,5 billones explicados por la parte de la tasa que viene a compensar a la inflación (es decir, 3% del PBI) y solo $7,9 billones que se explican por la parte positiva de la tasa (es decir, 0,9% del PBI)», detallan.
En definitiva, si al superávit financiero que reporta el Ministerio de Economía, de $1,5 billones en todo 2025 (0,2% del PBI) , lo ajustan por el cálculo que realizó este estudio privado que, el superávit se transforma en un déficit de 6,5b (0,8% del PBI) «La capitalización real de intereses fue relativamente elevada (de $1,1 billones promedio por mes) entre mayo y noviembre, período de altas tasas de interés reales», explican.
Las críticas de Lacunza al superávit de Milei
El exministro de Economía, Hernán Lacunza, valoró el estado de las cuentas públicas del Estado nacional, pero advirtió que el punto de partida para 2026 no es holgado.
El exfuncionario planteó consideraciones técnicas en el cómputo del superávit fiscal que anunció el ministro de Economía, Luis Caputo, y alertó sobre el efecto de los intereses capitalizables.
Lacunza se pronunció a través de un posteo en redes sociales, según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas.
El economista planteó:
1. El superávit financiero oficial es 0,2% del PBI (base caja).
2. Computando los intereses devengados y no pagados durante la vida del bono (capitalizables, ajuste por CER) trocaría en déficit de 4% del PBI.
3. Limpiando el efecto de inflación (intereses reales), el déficit bajaría a 1.2% del PBI.
4. El criterio “base caja” oficial no es una práctica novedosa ni irregular, siempre se registró así en las cuentas públicas argentinas. La diferencia ahora es más relevante porque el uso de instrumentos con intereses capitalizables se ha hecho más intensivo (Lecap, Boncap, duales, CER).
5. Por eso el resultado financiero oficial (+0,2% del PBI) ha venido convergiendo al primario (+1,4% del PBI, sin intereses), cuando en los últimos 10 años, la diferencia fue 2/2,5% del PBI (ahora solo 1,2%).
6. Los intereses de la deuda en dólares también son bajos (en 2025 apenas 3,26% anual del stock de deuda), por el bajo cupón de la reestructuración de 2020. Cuando se complete el reingreso al mercado voluntario de crédito internacional, los intereses serán mayores (por ejemplo, en la emisión local de diciembre, el rendimiento fue 9,26%; puede presumirse inferior en el futuro, pero no 3%).
7. Conclusión: en la película 2024-25 las cuentas públicas mejoran sustantivamente en todas las formas de medición (con o sin intereses devengados, con o sin inflación); sin eso hablaríamos de otra cosa. Pero la foto de fin de 2025 y punto de partida hacia adelante muestra una situación fiscal (con intereses devengados y corregido por inflación, línea verde) sin holguras (por ejemplo, para bajas más ambiciosas de impuestos) y con mayores exigencias de ahorro una vez que termine el proceso de normalización financiera.
Ante una consulta de un usuario, Lacunza aclaró que un crecimiento del PBI del 4% le daría más margen a la política fiscal.





