Buenos Aires (2b) – Con el dato oficial de inflación de diciembre, el Gobierno actualizó distintas escalas impositivas que se ajustan de manera semestral, como el Monotributo y el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias. Desde la Mesa Sindical, que nuclea a decenas de gremios, advirtieron que el incremento del 14,3% tendrá como principal consecuencia que durante este año más trabajadores comiencen a tributar sobre su salario, en clara contradicción con el discurso libertario contra la presión impositiva.
Según las estimaciones sindicales, con los nuevos valores más de dos millones de trabajadores pasarán a pagar Ganancias, cuando en junio de 2025 lo hacían alrededor de 1.200.000. La tendencia viene en alza desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada: en junio de 2024, apenas 400.000 asalariados estaban alcanzados por el impuesto.
Desde enero, los nuevos pisos salariales parten de $2.490.000 de bolsillo para solteros sin hijos, $2.692.700 con un hijo y $2.896.500 con dos hijos. En el caso de los trabajadores casados, pagan Ganancias quienes perciben desde $2.894.000 sin hijos, $3.232.000 con un hijo y $3.302.100 con dos hijos. Con estos valores, amplios sectores de ingresos medios quedan alcanzados por el tributo.
“El salario no es ganancia, con esa consigna logramos después de marchas y movilizaciones sobre qué se tendría que aplicar. Logramos en 2023 que se tome sobre el salario básico sin premios ni artículos de convenio. Esas eran nuestras consignas”, expresó uno de los integrantes de la Mesa Sindical. Sin embargo, remarcan que la Ley Bases dio marcha atrás con esa metodología.
Desde el espacio gremial también denunciaron el impacto de la nueva escala progresiva. “Con la ‘tablita’ quienes superen $2.030.000 de ganancia neta acumulada en el semestre pagan alícuotas de hasta el 35%”, señalaron. Para el primer tramo corresponde una alícuota del 5%, que aumenta de forma escalonada hasta alcanzar el 35% para quienes superen los $60.750.913,96.
Además, la Mesa Sindical puso el foco en el achatamiento de la masa salarial. Mientras la canasta familiar para no ser pobre se ubica en torno a $1.300.000, el organismo recaudador considera salario alto a partir de los $2 millones. Quienes superen ese piso deberán pagar $100.000 más una alícuota del 5% sobre el excedente.
Desde el espacio gremial también denunciaron el impacto de la nueva escala progresiva. “Con la ‘tablita’ quienes superen $2.030.000 de ganancia neta acumulada en el semestre pagan alícuotas de hasta el 35%”, señalaron. Para el primer tramo corresponde una alícuota del 5%, que aumenta de forma escalonada hasta alcanzar el 35% para quienes superen los $60.750.913,96.
Además, la Mesa Sindical puso el foco en el achatamiento de la masa salarial. Mientras la canasta familiar para no ser pobre se ubica en torno a $1.300.000, el organismo recaudador considera salario alto a partir de los $2 millones. Quienes superen ese piso deberán pagar $100.000 más una alícuota del 5% sobre el excedente.
Los gremios advirtieron que la situación se agrava por la distancia entre la inflación medida por el INDEC y la que efectivamente sienten los trabajadores en sus bolsillos. Las paritarias quedaron atadas a una pauta salarial cercana al 1%, mientras que la inflación de diciembre fue del 2,8% y los aumentos en servicios y alimentos absorben gran parte del sueldo.
“El relato oficial no refleja la inflación real. Y sus consecuencias no solo golpean a los que menos ganan: también empuja a miles de trabajadores de ingresos medios a pagar Ganancias”, señalaron en un comunicado. De este modo, en lo que va de la gestión libertaria, la cantidad de trabajadores alcanzados por el impuesto al salario se habrá quintuplicado.





